"El problema no radica en la diferencia, sino en el valor que se asigna a la diferencia" – Carmen de la Cruz
por Marie-Pierre Smets

Visita a una comunidad indígena de Sucumbíos para hacer talleres y aportes a la propuesta de Ley colaborativa entre la jurisdicción ordinaria y la justicia indígena, y entrega de certificados a las y los promotoras/es de la Ley de Buen Trato de AMNKISE, una asociación de mujeres indígenas Kichwa de Lago Agrio, Ecuador. (Programa VNU, 2011)Visita a una comunidad indígena de Sucumbíos para hacer talleres y aportes a la propuesta de Ley colaborativa entre la jurisdicción ordinaria y la justicia indígena, y entrega de certificados a las y los promotoras/es de la Ley de Buen Trato de AMNKISE, una asociación de mujeres indígenas Kichwa de Lago Agrio, Ecuador. (Programa VNU, 2011)
08 marzo 2012

Quito, Ecuador: Desde hace dos años, soy Voluntaria de las Naciones Unidas internacional, en el área Regional Indígena de ONU Mujeres en Quito. Mi labor se centra en apoyar y gestionar proyectos de organizaciones de mujeres indígenas u organizaciones indígenas mixtas donde las mujeres tienen una representación.

El objetivo del programa es fortalecer las capacidades de las mujeres indígenas en su accionar para la defensa de sus Derechos Humanos individuales y colectivos, así como potencializar su liderazgo y participación social y política como una manera de luchar contra las múltiples facetas de la discriminación étnica y de género, especialmente en casos de violencia, acceso a tierra, protección de los conocimientos ancestrales, acceso a justicia y participación en la toma de decisiones a nivel comunitario, organizacional y en la definición de políticas públicas que les conciernen.

Mi labor cotidiana implica manejar constantemente dos perspectivas, la de género y la de interculturalidad, y visibilizar en todos los espacios cómo la problemática a la que se enfrentan las mujeres indígenas está relacionada con la interseccionalidad.

Mi contribución como Voluntaria ONU toma sentido en acciones para levantarse contra las discriminaciones e injusticias y aportar a la construcción de una sociedad más incluyente, donde todos/as  podamos caminar en pie de igualdad, cambiando nuestras actitudes, comportamientos, nuestra forma de incluir o excluir al “otro” y aprender cada vez más a relacionarnos mejor, con más respeto hacia las diversidades y las diferencias, con más empatía hacia “lo diferente”, volviéndolo “el hermano/a”, visualizando el mundo con un espíritu de complementariedad, suplantando poco a poco las relaciones de poder y dominación para abrir un espacio digno y equitativo.

Trabajar género e interculturalidad es mirar la realidad con ojos diferentes, con conciencia abierta y atenta a las desigualdades, es ponerse nuevos lentes que permiten leer los mundos masculinos y femeninos con una nueva luz. También es crear conciencia sobre los roles sociales asignados a hombres y mujeres que son aprendidos y que pueden cambiar con el tiempo, el espacio, variar dentro de una misma cultura o interculturalmente.

Género no es sinónimo de mujer, es un asunto de todos y todas y requiere de un trabajo en conjunto: hombres y mujeres diversos/as. Trabajar por la igualdad de género significa también para los hombres involucrarse en la construcción de nuevas masculinidades, dejando el machismo para empezar a pensar en términos de complementariedad.

Todas estas dimensiones que implica mi labor como Voluntaria ONU me dan cada día inspiración y motivación para actuar, colaborar y contribuir a los procesos de cambio que se generan en la región andina y amazónica desde las bases sociales, más específicamente con la participación de las mujeres indígenas.

El Programa VNU está administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)