Tejiendo la autonomía de las mujeres

Mujeres de Chuma tejiendo. (Programa VNU)Mujeres de Chuma tejiendo. (Programa VNU)La voluntaria VNU Victoria Murga (izquierda) ha ayudado a las mujeres chumeñas a obtener ingresos propios a través de la comercialización de sus artesanías. (Programa VNU)La voluntaria VNU Victoria Murga (izquierda) ha ayudado a las mujeres chumeñas a obtener ingresos propios a través de la comercialización de sus artesanías. (Programa VNU)Mujer trabajando en una de las artesanías tradicionales chumeñas. (Programa VNU)Mujer trabajando en una de las artesanías tradicionales chumeñas. (Programa VNU) Victoria Murga, voluntaria VNU que ha trabajado para promover la equidad de género en el marco del Programa de Gestión y Políticas Públicas Orientadas al logro de los ODM implementado por el PNUD y el Gobierno Boliviano. (Programa VNU)Victoria Murga, voluntaria VNU que ha trabajado para promover la equidad de género en el marco del Programa de Gestión y Políticas Públicas Orientadas al logro de los ODM implementado por el PNUD y el Gobierno Boliviano. (Programa VNU)
08 marzo 2010

Chuma, Bolivia: Las mujeres de Chuma, como tantas mujeres de Latinoamérica y del mundo, trabajan en el campo y se ocupan de las tareas del hogar, a menudo con una carga de trabajo mayor que la de los hombres, pero con menos recursos y menor autonomía. Victoria Murga Mamani las ha ayudado a obtener ingresos propios a través de la comercialización de sus artesanías.

Victoria llegó a Chuma a petición del alcalde de dicho municipio, quien había solicitado específicamente una voluntaria VNU que trabajara para promover la equidad de género, en el marco del Programa de Gestión y Políticas Públicas Orientadas al logro de los ODM implementado por el PNUD y el Gobierno Boliviano.

El cometido de Victoria era reunirse con las mujeres en las distintas comunidades y ayudarlas en el proceso de asociación para que pudieran organizar de forma coordinada la producción de sus tejidos y bordados tradicionales. Una vez constituidas, las organizaciones de mujeres podían solicitar las máquinas de tejer que el gobierno municipal se había comprometido a proporcionarles.

“En un principio se mostraban cerradas y cohibidas, preguntándose qué hacía yo allí”, comenta Victoria. “Y también tenían miedo por lo que pudieran decir sus esposos si ellas se ausentaban una hora para asistir a una reunión de mujeres conmigo”.

“Pero precisamente gracias a estas charlas, han ido perdiendo el temor y han empezado a darse cuenta de que, organizándose, lograrían dar un paso más en la producción de artesanías y ser un poco más independientes, sin depender tanto del esposo”, añade esta voluntaria que poco a poco se fue ganando la confianza de las mujeres con su actitud abierta y sencilla.

Victoria organizó también talleres para darles a las mujeres algunas nociones de economía, explicándoles qué es la materia prima, la ganancia o el capital, pero con palabras y dibujos que ellas pudieran entender. “En algunas comunidades usan un quechua cerrado, así que a veces tuve que ingeniar medios para hacerme entender”, señala Victoria.

“Pero lo he logrado, y con el tiempo se ha corrido la voz y mujeres de otras comunidades me han invitado a ir a sus reuniones para ayudarlas”, destaca Victoria. “Luego de ellas mismas ha surgido la idea de, a parte de las máquinas de coser, conseguir también lana y telas, es decir materia prima para hacer crecer su capital, poder generar ingresos para sus familias e independizarse”.

“Ahora las que saben enseñan a las otras y colaboran tanto en el bordado como en la costura”, explica Victoria. Y añade que las mujeres han cambiado. Tienen mayor autoestima y muchas ideas sobre qué tipo de diseños quieren producir y cómo quieren hacerlo, formando por ejemplo cooperativas que les permitan producir y tal vez incluso exportar a otros países.

Todo ello es una muestra de cómo el voluntariado, desde la cercanía y el acompañamiento de los procesos comunitarios, ayuda al logro de un desarrollo humano sostenible y respetuoso con los diferentes enfoques culturales. Al mismo tiempo, este ejemplo de organización comunitaria de las mujeres de Chuma, es un ejemplo de las diferentes formas de participación ciudadana que facilita el voluntariado, ayudando en las mejoras del nivel de vida de las comunidades y favoreciendo el empoderamiento de las mujeres, tanto en el ámbito privado como en el espacio público.   

“Esto me llena porque he podido poner un granito de arena para que estas hermanas, otras mujeres como yo, tengan una producción artesanal propia que les genere ingresos económicos, y que sean ellas mismas las que manejen todo el proceso, desde la producción hasta la promoción de sus productos”, concluye Victoria.

El trabajo y la dedicación de Victoria inspiraron la creación del grupo de voluntarios “Yunta Chuma Warmi”, quienes organizaron la campaña “Lana y tela para Chuma” con el fin de recoger fondos que permitieran a las mujeres comprar materia prima y seguir generando sus propios recursos.

El Programa VNU está administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)