Voluntarios en la cumbre de los pueblos sobre cambio climático
por Leonardo Salinas

Leonardo Salinas (derecha), voluntario VNU nacional con ONU-Hábitat, responde a preguntas sobre la ONU y sobre el papel del voluntariado para el desarrollo humano. (Programa VNU)Leonardo Salinas (derecha), voluntario VNU nacional con ONU-Hábitat, responde a preguntas sobre la ONU y sobre el papel del voluntariado para el desarrollo humano. (Programa VNU)Laia Samper (izquierda), voluntaria VNU internacional con UNICEF, atiende a las consultas de los asistentes sobre cambio climático y desarrollo humano, entre otros. (Programa VNU)Laia Samper (izquierda), voluntaria VNU internacional con UNICEF, atiende a las consultas de los asistentes sobre cambio climático y desarrollo humano, entre otros. (Programa VNU)Representantes indígenas de los cinco continentes participan en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. (Programa VNU)Representantes indígenas de los cinco continentes participan en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. (Programa VNU)Nadege Dazy (derecha), voluntaria VNU internacional con UNICEF, distribuye información sobre el trabajo de Naciones Unidas en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático. (Programa VNU)Nadege Dazy (derecha), voluntaria VNU internacional con UNICEF, distribuye información sobre el trabajo de Naciones Unidas en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático. (Programa VNU)
26 mayo 2010

Cochabamba, Bolivia: En el pequeño municipio de Tiquipaya, en el corazón de Sur América, se celebró la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (CMPCC), con la participación de representantes indígenas de los cinco continentes, representantes de gobiernos, científicos, estudiantes y población en general que llegó de diferentes lugares del mundo, en un número que superó los 30.000 visitantes de más de 142 países.

La conferencia fue organizada a raíz del sentimiento de exclusión de los pueblos indígenas sobre las decisiones y medidas mundiales que se están tomando acerca del cambio climático y para compartir su sabiduría, sus creencias, e inclusive sus previsiones con el mundo. Esta cosmovisión indígena en conjunto ve el planeta como una “madre” y a los elementos naturales como “sagrados”. Los indígenas llenaron la cumbre de una mística que nos envolvía a todos, las ideas de hermandad, paz y respeto por la madre tierra se volvieron un sentimiento que acompañó al evento de principio a fin.

Por otra parte, también fue un espacio de expresión para las ideas revolucionarias “para cambiar el sistema” promovidas por activistas de la llamada izquierda política, y aprovechar para hacer propuestas a las llamadas grandes organizaciones internacionales denominadas “tomadoras de decisiones”. En esta ocasión, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue invitada al evento, asistiendo la representante del Secretario General, Sra. Alicia Bárcena, acompañada de la Coordinadora Residente en Bolivia Yoriko Yasukawa junto a los representantes de las agencias con presencia en el país.

La ONU valoró y apoyó la iniciativa del Gobierno Boliviano de organizar el evento y resaltó la oportunidad de participación de gente que normalmente no tiene voz en eventos de esta naturaleza, particularmente de las organizaciones indígenas que tienen mucho que enseñarnos acerca de cómo vivir en armonía con la naturaleza, respetando la vida y la diversidad. Esta fue una oportunidad para recibir sus propuestas, un espacio de diálogo entre pueblos, y para la ONU la oportunidad de escuchar y recoger la voz de estos pueblos y llevarla ante las demás naciones del mundo.

Dentro de los eventos de esta cumbre, se organizó una feria de exposición de trabajos y estudios relacionados con el cambio climático. En esta feria se otorgó un espacio a la ONU, donde se repartieron más de 5.000 libros y reportes, se triplicaron los horarios asignados por agencia para atender el lugar, intentando responder a las demandas de la gente, explicando los programas y proyectos que Naciones Unidas realiza en Bolivia, como también nuestros principios de paz, igualdad y justicia social.

En estos espacios se comprobó que la gente tiene en muchas ocasiones ideas confusas sobre lo que representa la ONU; los participantes se acercaban al lugar y tenían la oportunidad de recibir por parte de los voluntarios VNU información de primera mano sobre nuestro trabajo: profesores de colegio, estudiantes, investigadores y público en general recibieron información sobre el cambio climático, el desarrollo humano, las energías limpias y la reducción de desastres, entre otros.

En esta ocasión los cinco voluntarios VNU con base en Cochabamba, Laia Samper y Nadege Dazy con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Toti Mancilla con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), Carla Alcocer con el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y Leonardo Salinas con el Programa de la ONU para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), participamos activamente en toda la cumbre. Nos desenvolvimos de forma natural, ya que para nosotros –como voluntarios de las Naciones Unidas– es normal el reunirnos y trabajar con la gente, más allá de las Agencias en las que estamos integrados.

Este espíritu de voluntariado nos facilitó el trabajo en equipo entre las diferentes tareas y campañas de la cumbre, y pudimos como voluntarios VNU cumplir la tarea de atender las múltiples consultas de activistas políticos, jóvenes militantes o representantes de los pueblos indígenas que desconocían el papel de la ONU y de nuestro especial modelo de voluntariado para el desarrollo humano.

En muchos momentos, por nuestra característica de voluntarios pudimos atender exigencias y posiciones fuertes, de gente que exclamaba ideas como “¿Y qué hace la ONU en Bolivia? ¡Quiero que alguien me lo explique!”, “¿Qué es la ONU?, ¿qué hacen?, ¿quiénes son?”. Como voluntarios VNU, pudimos transformar estas inquietudes en respuestas y propuestas positivas. Fue también en esos momentos en los que tuvimos la oportunidad de escuchar a la ciudadanía y también de ser escuchados y valorados; de este modo se pudieron transformar las exigencias y las críticas en iniciativas constructivas. Por todo ello, fue enriquecedor ver como las personas cambiaban su actitud cuando entendían nuestro voluntariado como espacio privilegiado para hacer realidad propuestas conjuntas.

En esta cumbre mundial, los voluntarios VNU aprendimos la importancia y la necesidad de escuchar a la gente y comprender sus visiones. En definitiva, en este espacio pudimos tener en cuenta a los protagonistas reales de nuestro trabajo y mostrar la importancia de ofrecer el voluntariado de las Naciones Unidas como un espacio de encuentro y acción para las personas que quieran comprometerse para defender las ideas del bien común, de la armonía con la naturaleza, del trabajo desde la libertad de pensamiento, acompañado de gente que piensa y se esfuerza tanto como tú por el bien de la humanidad.

El Programa VNU está administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)