Voluntarios enseñan inglés en Ecuador para ayudar a los desplazados
por Sam Hutchison

17 junio 2008

Quito, Ecuador: Desde el año 2006, el programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) trabaja conjuntamente con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en un proyecto para impartir clases de inglés a las personas desplazadas en Ecuador. El proyecto moviliza a voluntarios nacionales para que ayuden a los refugiados a prepararse para la vida en países de habla inglesa.

Desde el año 2000, ACNUR trabaja en Ecuador apoyando a personas que llegaron al país huyendo de la violencia, sobre todo procedentes de Colombia. 27 voluntarios del programa VNU trabajan actualmente con ACNUR en Ecuador, lo que representa alrededor del 50% del personal de esta oficina en el país.

Parte del trabajo de ACNUR consiste en determinar cuales son las personas a las que les resultaría más fácil rehacer sus vidas si pudieran empezar desde cero en un nuevo país. Con el apoyo del programa VNU, las clases de inglés se iniciaron con un plan básico de vocabulario y las expresiones más comunes necesarias para empezar a desenvolverse, mientras los profesores voluntarios trabajaban conjuntamente para conseguir material didáctico.

Entre los voluntarios del programa VNU y las personas de las comunidades, se eligió a doce profesores voluntarios para que dieran clases de inglés a unos 60 estudiantes. Los estudiantes se dividieron en grupos de niños, adolescentes y adultos, y los profesores enseñaron inglés durante un total de seis semanas, con clases de dos horas y media por semana.

Los mayores desafíos a los que se enfrentaban eran el bajo nivel de alfabetización de los alumnos y la falta de experiencia de los profesores. En ocasiones, los alumnos tenían problemas para asistir a clase por falta de recursos económicos, y los voluntarios tenían problemas para realizar desplazamientos de larga distancia en horas punta.

El trabajo se desarrolló no obstante en un ambiente agradable y de colaboración, y tanto los profesores como los alumnos mostraron una gran determinación a la hora de estudiar, compartir y superar las dificultades. Los voluntarios que habían viajado al extranjero ayudaron a los alumnos a aumentar su confianza y a superar el miedo a viajar a otros países.

Julio, un refugiado de 25 años, mostró un gran interés en las clases, y en aprender también idiomas como el francés y el italiano además del inglés. Descubrió que se le daban bien los idiomas: "Aprender un idioma significa conocer también una cultura", señaló. Todo lo aprendido en Quito le ha servido a la hora de adaptarse a su nuevo hogar en Canadá.

De los 180.000 refugiados que viven en Ecuador, sólo unos 16.500 son reconocidos legalmente como refugiados.

El Programa VNU está administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)