Un ejemplo de trabajo conjunto
por Toti Mancilla

Toti Mancilla (PMA) –primera por la izquierda –, Nadege Dazy (UNICEF), Laia Samper (UNICEF), Leonardo Salinas (ONU‐HABITAT) y Carla Alcocer (UNIFEM), voluntarios VNU que participaron en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático. (Programa VNU)Toti Mancilla (PMA) –primera por la izquierda –, Nadege Dazy (UNICEF), Laia Samper (UNICEF), Leonardo Salinas (ONU‐HABITAT) y Carla Alcocer (UNIFEM), voluntarios VNU que participaron en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático. (Programa VNU)Participantes en la cumbre sobre cambio climático, en el stand de Naciones Unidas. (Programa VNU)Participantes en la cumbre sobre cambio climático, en el stand de Naciones Unidas. (Programa VNU)
26 mayo 2010

Cochabamba, Bolivia: Todas las Agencias de las Naciones Unidas tienen su peculiaridad propia en la forma de trabajar y en la rama en la cual actúan según su área de especialización. Por ello, algunas veces pareciera que están alejadas, no porque tengan una mentalidad aislada, sino porque cada área de acción es muy especializada y distinta, y también en muchas ocasiones las obligaciones diarias no facilitan el trabajo conjunto.

Así, espacios de encuentro como el de la última Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra celebrada el pasado mes de abril en Cochabamba, son una gran oportunidad para compartir y crear sinergias entre las múltiples actividades de las Naciones Unidades (NNUU) y su personal, que permiten unir a las Agencias de las NNUU con un mismo objetivo: el trabajo por el desarrollo humano y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) –en nuestro caso en Bolivia– para la liberación de los pueblos de los conflictos ocasionados por la pobreza, la desigualdad o el cambio climático, entre otros.

De este modo, los voluntarios del programa VNU que trabajamos en Cochabamba, cada uno desde su Agencia –el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y el Programa de la ONU para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat)– pudimos trabajar por la gente bajo una única consigna, estrictamente humanitaria y en defensa del medioambiente. Para los VNU que participamos en el evento, la preparación de las actividades comenzó una semana antes, y ya el lunes de la semana de la cumbre mucha gente se concentraba en la población de Tiquipaya haciendo largas filas para tratar de conseguir credenciales para el evento internacional.

Durante la cumbre, desarrollamos un trabajo intenso, atendiendo el espacio de las Naciones Unidas para dar información, mostrar nuestros programas y proyectos, posicionar la Campaña de Convivir y Sembrar Paz y sobre todo, difundir las visiones y propuestas de la ONU para afrontar el cambio climático y ofrecer propuestas de solución o mitigación.

El intenso trabajo de los días de la cumbre se compensaba cuando veías el interés de la gente por conocer el trabajo de las Naciones Unidas y como lo valoraban después, reconociendo nuestro esfuerzo comprometido como voluntarios a favor del desarrollo humano de Bolivia.

También hubo muchos momentos emotivos, como el entusiasmo de un niño de seis años que se quiso sumar a la Campaña de Sembrar Paz de las Naciones Unidas, escribiendo su nombre en el cuadernillo, o la presencia de la Señora Yoriko Yasukawa, Coordinadora Residente de NNUU en Bolivia, trabajando y conversando con toda la gente como una voluntaria más, para difundir el trabajo de las Naciones Unidas a favor de la paz y el desarrollo.

Por otro lado, los voluntarios hemos tenido la oportunidad de convivir con gente de múltiples nacionalidades, de diferentes ideologías o identidades raciales y culturales; aprendiendo que al final todos buscamos el bien común, la convivencia en paz de los pueblos y el respeto por nuestro medio ambiente. Estos sentimientos e intereses comunes también pudimos compartirlos con los demás participantes y con el personal de las Agencias especializadas de las Naciones Unidas.

En definitiva, todos los organizadores y participantes de la conferencia vimos sobrepasadas nuestras expectativas en cuanto al número de asistentes y, sobre todo, por la gran cantidad de iniciativas, a nivel global y local, a favor del desarrollo sostenible; sintiendo una gran satisfacción al ver tantos pueblos unidos en la defensa de nuestra madre tierra. Por todo ello y para finalizar, no puedo sino recordar la importancia de seguir siendo: ¡Voluntarios por nuestro planeta!

El Programa VNU está administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)