Dar el salto al espacio público en Guatemala

Una sesión de asesoría técnica con una asociación de mujeres indígenas.Una sesión de asesoría técnica con una asociación de mujeres indígenas.
08 marzo 2009

Departamento de Sololá, Guatemala: En Guatemala, con un 40 por ciento de población indígena, las situaciones de la mujer ladina y de la mujer indígena son muy distintas: en el Congreso de Guatemala hay en la actualidad cuatro mujeres indígenas diputadas, de un total de 19; a nivel municipal, de un total de 8 mujeres, sólo hay una mujer indígena alcaldesa. El trabajo de Josefina Chavajay, voluntaria nacional del programa VNU con el Programa Conjunto del Sistema de Naciones Unidas, financiado por el Fondo para el Logro de los ODM, ayuda a mejorar la situación de las mujeres, particularmente de las mujeres indígenas.
 
“Como enlace departamental del programa conjunto ‘Fortaleciendo la Institucionalidad de las Mujeres en Guatemala’ en el departamento de Sololá, me encargo de apoyar a asociaciones de mujeres de la sociedad civil, asesorándolas y proporcionándoles las herramientas necesarias para participar en los espacios públicos”, explica Josefina. “Así, si van a una reunión en la que hay que negociar un proyecto, ellas ya van preparadas porque saben que hay una ley [Ley de los Consejos de Desarrollo] que obliga a los alcaldes por lo menos a tomar en cuenta las iniciativas de las mujeres”.

Estos conocimientos les permiten defender y exigir que se respeten sus derechos. Josefina opina que su trabajo ayuda a que “se sientan capacitadas para dar el salto del espacio privado al espacio público, perdiendo el temor a que se rían de ellas y exigiendo que se respeten sus derechos como ciudadanas”.

Por otro lado, Josefina coordina el apoyo técnico brindado a las coordinadoras de las Oficinas Municipales de la Mujer. Gracias a este apoyo, “las coordinadoras empiezan a incidir en el tema del presupuesto municipal a favor de las mujeres”, explica Josefina. “Y un gran logro ha sido que los alcaldes municipales se han comprometido a cubrir el salario a las coordinadoras”, destaca, “como resultado del trabajo de cabildeo y sensibilización que se ha llevado a cabo con ellos a nivel local”.

“El hecho de que yo sea mujer, pero además mujer maya, sirve de doble inspiración para las mujeres”, dice Josefina. El reconocimiento de la labor de Josefina por parte de las autoridades también es una fuente de motivación para las mujeres, puesto que es una muestra de que éstas pueden influir en la negociación y en el cabildeo con las instituciones.

Josefina opina además que su trabajo como voluntaria le da un reconocimiento y un posicionamiento como persona en las comunidades y en el territorio donde interviene, granjeándole una confianza adicional con las personas con las que trabaja, quienes valoran el trabajo que lleva a cabo.

A pesar de que los cambios y los avances son lentos, la labor de Josefina anima a muchas mujeres a seguir luchando por sus derechos. Explica que “muchas mujeres me dan las gracias por el apoyo que les doy, por acompañarlas y por animarlas a seguir a pesar de las dificultades y de los tropiezos”.

El Programa VNU está administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)