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Mujeres y participación ciudadana
por Elsa del Carpio

La Voluntaria de las Naciones Unidas Elsa del Carpio (de pie), durante un taller de formación con mujeres para analizar los presupuestos del Programa Anual de Operaciones Municipal. (Programa VNU, 2011)La Voluntaria de las Naciones Unidas Elsa del Carpio (de pie), durante un taller de formación con mujeres para analizar los presupuestos del Programa Anual de Operaciones Municipal. (Programa VNU, 2011)
08 marzo 2012

La Paz, Bolivia: Sin duda, a  lo largo de la historia, las mujeres han aportado significativamente al desarrollo de sus naciones de manera voluntaria; es decir, a través de importantes actividades no remuneradas que tienen que ver con el ejercicio de su ciudadanía.

Para hacer visible este aporte, la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) y el programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) realizaron tres estudios de caso comparativos en Bolivia, Ecuador y Argentina, cuyos resultados permiten caracterizar y analizar las acciones, condiciones y limitaciones en que las mujeres participan contribuyendo a la mejora de las condiciones de vida de sus comunidades, barrios y municipios.

En Bolivia fueron entrevistadas mujeres lideresas y de base, que participan activa y voluntariamente en acciones de incidencia política, y autoridades municipales que conocen y valoran su aporte.

Esta contribución la realizan a través de su participación en procesos de elaboración de propuestas normativas, planificación, presupuestos y control social a la gestión pública, con el objetivo de mejorar la calidad de vida, no sólo de las mujeres, sino de todos los sectores de la población de las que ellas son parte activa.

Sin embargo, esta contribución permanece invisible socialmente; es decir, no existe un reconocimiento de la actuación de las mujeres por parte de la ciudadanía ni del Estado, el mismo que no contempla en las esferas presupuestarias los aportes al desarrollo que realizan las mujeres a través de su voluntariado.

La investigación ha mostrado que las mujeres voluntarias son mujeres jóvenes, adultas y adultas mayores, que componen un colectivo altamente comprometido y decidido a participar por voluntad propia en el desarrollo local y nacional. Su trabajo remunerado está mayormente vinculado al sector informal, lo que las convierte en personas vulnerables al no contar con seguridad social. Dedican además muchas horas a realizar actividades vinculadas al trabajo del hogar, cuidado de personas y trabajo comunitario.

Las voluntarias participan principalmente en las organizaciones de mujeres, que a su vez conforman redes y plataformas; y también en organizaciones territoriales, sindicales y sectoriales. En el ciclo de planificación y previsión de presupuestos públicos, participan en varias instancias, generalmente por iniciativa propia, ya que los espacios convocados por la mayoría de los gobiernos locales funcionan sólo una vez al año.  

Su participación en esos espacios es de manera individual y a través de sus organizaciones: escuchando, opinando, proponiendo y decidiendo colectivamente. Muchas veces esta participación se ve afectada por sus responsabilidades laborales y  familiares y por sus condiciones personales: nivel de autoestima, experiencia organizacional y capacitación. Sin embargo, entre ellas se motivan y movilizan a más voluntarias/os.

Un resultado es la incorporación de programas y presupuestos municipales dirigidos a reducir las desigualdades de género y sociales, todo realizado desde el voluntariado. Aunque los montos todavía son insuficientes, se reconoce que ha habido avances; éstos son mayores cuando se articulan  organizaciones de mujeres urbanas y rurales con objetivos y estrategias comunes.

Además, las mujeres, sus organizaciones y algunas autoridades están cada vez más convencidas de la necesidad de impulsar procesos de desarrollo que promuevan la igualdad de condiciones para  mujeres y hombres y una mayor inversión en el empoderamiento de las mujeres.

Corresponde al Estado y la sociedad civil reconocer que las mujeres son sujetas activas del desarrollo, por tanto su participación ciudadana voluntaria debe ser reconocida, valorada y apoyada como corresponde.

El Programa VNU está administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)