Propiciar el respeto de los derechos humanos
por Diego Yépez

Diego Yépez (segundo por la derecha), Voluntario de las Naciones Unidas asistente de difusión con ACNUR, durante visitas domiciliarias realizadas a poblaciones Awá de la provincia de Carchi. (Programa VNU, 2011)Diego Yépez (segundo por la derecha), Voluntario de las Naciones Unidas asistente de difusión con ACNUR, durante visitas domiciliarias realizadas a poblaciones Awá de la provincia de Carchi. (Programa VNU, 2011)
20 febrero 2012

Ibarra, Ecuador: A finales del año 2008 tuve la oportunidad de colaborar en actividades con personas en necesidad de protección internacional, la mayoría de ellas víctimas del conflicto armado interno de Colombia. La realidad en el Ecuador no era fácil para las cientos de familias colombianas que habían llegado allá: dificultades para el ejercicio de sus derechos fundamentales y el acceso a la educación, la salud y la vivienda.

Fue entonces cuando empecé a formar parte del equipo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Ibarra como Voluntario de las Naciones Unidas nacional.

Para afrontar esta difícil realidad era urgente la necesidad de emprender actividades y organizar eventos de sensibilización, capacitación, promoción y difusión del derecho internacional de los refugiados. Como asistente de difusión VNU con ACNUR, yo formaba parte del equipo de capacitación.

Propiciando el respeto de los derechos humanos, principalmente el de la no devolución, el cumplimiento de las normas y garantías constitucionales, fortaleciendo y formando a promotores, defensorías comunitarias y redes de protección, y fomentando la integración local de la población refugiada, hemos podido llegar a más de 6.000 personas. Estas se han beneficiado en diferentes localidades urbanas y rurales, y a diferentes niveles: autoridades, policía, centros educativos y de salud, población local y personas de pueblos indígenas.
 
En varias de las misiones a las comunidades más alejadas de la frontera norte, nos encontramos con familias colombianas que lo habían perdido todo. La gran mayoría de ellas descendientes de pueblos Pastos, Afro descendientes e indígenas Awá y Épera, se encontraban invisibles y en situaciones muy vulnerables, y requerían urgentemente protección internacional y asistencia humanitaria.
 
El hecho de conocer a estas familias, escucharlas, compartir un momento con ellas, brindarles apoyo y soluciones, ha supuesto momentos muy tristes, pero a la vez enriquecedores y gratificantes.

Después de más de tres años de experiencias maravillosas como Voluntario de las Naciones Unidas, comprendo lo que significa ser refugiado o refugiada y las situaciones a las que se enfrentan día y noche niños, niñas, mujeres y familias enteras. Todo esto me ha motivado y comprometido cada vez más a seguir aportando en todo lo que sea posible en beneficio de las y los refugiados.

El Programa VNU está administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)