Ojos como platos ante la voluntaria motorista

"Las mujeres me miran con los ojos como platos y me preguntan cómo lo hago para subirme a una motocicleta", señala Maïmounata Ouedraogo, voluntaria VNU. (K. Gosse/programa VNU)"Las mujeres me miran con los ojos como platos y me preguntan cómo lo hago para subirme a una motocicleta", señala Maïmounata Ouedraogo, voluntaria VNU. (K. Gosse/programa VNU)Maïmounata Ouedraogo se desplaza en moto por Burkina Faso para realizar su trabajo con el programa nacional de voluntariado. (K. Gosse/programa VNU)Maïmounata Ouedraogo se desplaza en moto por Burkina Faso para realizar su trabajo con el programa nacional de voluntariado. (K. Gosse/programa VNU)
03 marzo 2009

Yako, Burkina Faso: Maïmounata Ouedraogo es como la embajadora rural del voluntariado en Burkina Faso. Es una de las cinco voluntarias del programa VNU que desde marzo de 2008 se ocupan de coordinar sobre el terreno el programa de voluntariado de su país (PNVB - Programme National de Volontariat au Burkina). Este trabajo la obliga a recorrer gran parte del país en motocicleta.

Maïmounata se encarga de coordinar el nuevo proyecto del PNVB en una región piloto del norte del país, y se dedica también a sensibilizar a la gente sobre el poder del voluntariado. A ella le encanta promover el programa, y habla con mucha convicción de lo importantes que son los voluntarios para Burkina.

“Los beneficios del voluntariado son dobles", señala. "Por un lado los voluntarios adquieren experiencia profesional y contribuyen al desarrollo de su país, y por otro las contrapartes locales reciben un apoyo muy útil".

Antes de trabajar como voluntaria, Maïmounata, que ahora tiene 48 años, llevaba 26 trabajando para el Ministerio de Juventud y Deportes. Decidió hacerse voluntaria VNU y trabajar con el PNVB, que anima a los jóvenes a participar para contribuir al desarrollo de su país. Financiado por el programa VNU, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Gobierno de Burkina Faso, el programa cuenta con 40 voluntarios para la fase inicial de 2006 a 2010.

"Desde mi despacho de Ouagadougou", explica, "sentía que no podía hacer gran cosa por el desarrollo de base. Ahora, en cambio, cada día me siento útil. Las necesidades son enormes a todos los niveles de la sociedad, y siento que el voluntariado puede tener un impacto real".

Maïmounata trabaja desde un despacho en la localidad de Yako, pero los proyectos que coordina cubren una región muy extensa. Cada mes se desplaza para visitar nueve proyectos voluntarios que se iniciaron en noviembre de 2008. La distancia entre cada uno ronda los 400 kilómetros. Maïmounata reconoce que los desplazamientos en motocicleta son bastante agotadores, sobre todo cuando tiene que recorrer muchos kilómetros por caminos de tierra.

Con estudios universitarios en sociología, se considera afortunada por haber podido estudiar, cosa que no pueden hacer la mayoría de mujeres en Burkina Faso. Toda su vida se ha sentido orgullosa de hacer cosas que los hombres piensan que una mujer no es capaz de hacer. La gente sólo se da cuenta de que no es un hombre cuando se baja de su motocicleta y se quita el casco.

"Las mujeres me miran con los ojos como platos y me preguntan cómo lo hago para subirme a una motocicleta", señala Maïmounata. "Toda su vida han oído decir que las mujeres nacen para criar a los hijos y preparar la comida. Yo les digo que todas pueden hacer otras cosas, siempre y cuando estén dispuestas a luchar."

El Programa VNU está administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)