No es un sacrificio, sino un honor
por Pablo Vizcaíno

07 abril 2009

Campo Kharaz, Yemen: El voluntariado en general se convierte en una actividad que definitivamente debe ser compartida no sólo con la comunidad de tu país de origen, sino también con comunidades en otros Estados donde la realidad produce situaciones de emergencia y donde los voluntarios y voluntarias deberían ser bienvenidos.

Durante mi tiempo como voluntario VNU nacional en Ecuador, me encontraba trabajando en el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), apoyando el proceso de refugio de ciudadanos y ciudadanas de Colombia, además de velar por soluciones duraderas.

El refugio, entendido como una figura legal interesante, también es una de las realidades sociales más devastadoras que continúan viviendo muchos países en todo el mundo. Es así como decidí iniciar mis aplicaciones como voluntario VNU internacional con ACNUR. Para enero de 2009 estaba llevando mi equipaje en el aeropuerto internacional de Yemen, situado en el Medio Oriente y país receptor de refugiados somalíes.

Actualmente me desempeño como Oficial de Protección en la Oficina de Campo en Kharaz, una zona aislada situada a dos horas de la segunda ciudad más importante de Yemen. De manera general puedo comentar que mis actividades se concentran en velar y garantizar el goce y ejercicio de los derechos de la población somalí en Yemen.

La oficina de campo está a cargo de un campamento de refugiados que acoge a doce mil somalíes quienes han sido víctimas del conflicto armado y del impacto social que vive aquel país. Un campamento en medio del desierto donde las agencias internacionales deben procurar que las personas residentes puedan gozar de servicios básicos y puedan desarrollar, en la medida de lo posible, sus derechos humanos.

La población somalí en el campamento de Kharaz ha vivido décadas de violencia; esta violencia es reflejada en su actitud y su frustración por no poder gozar de una libertad completa y vivir un pseudo hacinamiento en el país receptor. Aunque el refugio es una solución que algunos países aceptan, ciertas cuestiones sociales y culturales merman el goce de los derechos de las personas a las cuales se brinda protección internacional.

Vivir esta clase de experiencias internacionales como voluntario aumenta la posibilidad y el sentido de aportar tus habilidades profesionales y personales en comunidades que viven realidades inimaginables. Todo el arduo trabajo y el vivir en zonas aisladas en condiciones poco favorables no tienen punto de comparación con las experiencias que se adquieren en un día a día que te regala crecimiento personal.

Posiblemente el primer pensamiento que pueden deducir es que estoy viviendo un duro sacrificio. Confronto esa idea diciendo que el aportar de alguna manera a una comunidad atestada de violencia no es un  sacrificio sino un honor.

El Programa VNU está administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)