El programa VNU respalda los esfuerzos mundiales para reducir el riesgo de desastres

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El 13 de octubre de cada año se celebra el Día Internacional para la Reducción de los Desastres, con el fin de alentar a los ciudadanos y los gobiernos a crear comunidades y naciones más resistentes a los desastres. El papel del voluntariado en la movilización y gestión de voluntarios es un importante componente de toda estrategia de gestión del riesgo de desastres dirigida a fomentar la recuperación, fortaleza y resistencia de las comunidades de las zonas vulnerables. El programa VNU respalda los esfuerzos mundiales para reducir los efectos de los desastres trabajando a nivel nacional y comunitario con el fin de promover las estrategias de prevención y de reducción del riesgo.

La Voluntaria de las Naciones Unidas Rita de Cassia Dutra, segunda por la izquierda, y los profesores de la escuela Salvador Hidalgo Cornejo de Guadalupe, San Vicente (El Salvador) están desarrollando el concepto de escuela ideal. Esta tarea forma parte de las actividades de un taller sobre reducción del riesgo de desastres que se imparte dos veces al mes en la escuela con la participación de profesores y miembros de la comunidad. (Etel Matielo, 2011)

El 13 de octubre de cada año se celebra el Día Internacional para la Reducción de los Desastres, con el fin de alentar a los ciudadanos y los gobiernos a crear comunidades y naciones más resistentes a los desastres. Es una ocasión para celebrar que las personas y las comunidades están reduciendo su vulnerabilidad a los desastres y aumentando su concienciación con respecto a la importancia de la reducción del riesgo de desastres.

El programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) respalda los esfuerzos mundiales para reducir los efectos de los desastres trabajando a nivel nacional y comunitario con el fin de promover las estrategias de prevención y de reducción del riesgo. El programa VNU presta apoyo a los países que tienen un riesgo identificado y una elevada vulnerabilidad a los desastres para mitigar los efectos de la crisis y abordar sus causas fundamentales. En 2013, un 28% de los fondos administrados por el programa VNU se gastó en iniciativas para reforzar la resistencia de las comunidades  a favor del medio ambiente y/o la reducción del riesgo de desastres.

El papel del voluntariado en la movilización y gestión de voluntarios es un importante componente de toda estrategia de gestión del riesgo de desastres dirigida a fomentar la recuperación, fortaleza y resistencia de las comunidades de las zonas vulnerables. Los gobiernos de todo el mundo son conscientes de ello y los Voluntarios de las Naciones Unidas respaldan activamente las iniciativas de los gobiernos y las comunidades locales en el ámbito de la reducción y prevención del riesgo de desastres.

Por ejemplo, el Gobierno del Japón está colaborando con el programa VNU en un importante proyecto regional destinado a respaldar el Plan de Acción de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres para la Resiliencia en Asia Meridional y Oriental y en el Pacífico. Basado en una sólida asociación con Alemania, el Japón y la República Checa en cuyo marco se ha socorrido, a través del voluntariado, a varios países afectados por el tsunami que asoló las costas del Océano Índico en 2004, el proyecto pretende lograr unos resultados acordes con los requisitos individuales de los países y asociados del programa prestando apoyo a hasta seis Coordinadores Residentes de las Naciones Unidas mediante la asignación de un Voluntario de la ONU internacional y otro nacional especialistas.  

En los últimos cinco años, el programa VNU ha participado en actividades de respuesta en casos de desastre y reducción del riesgo de desastres en varios países, entre ellos el Ecuador, Haití, la India, Indonesia, Maldivas, el Pakistán y Sri Lanka.

En 2008, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el programa VNU crearon un fondo para fortalecer el papel del voluntariado en la reducción del riesgo de desastres. El objetivo del fondo era reducir la vulnerabilidad de las comunidades a los desastres naturales, respaldar el voluntariado local y facilitar la recuperación temprana en países como el Ecuador, el Perú y la República Dominicana.

“En el Ecuador, los asentamientos humanos costeros, las inundaciones, las sequías, los volcanes o la elevada vulnerabilidad sísmica de la región andina provocan frecuentes pérdidas humanas y trastornos económicos. Estos factores, sumados a la pobreza y la falta de información, aumentan la exposición de las comunidades al riesgo de desastres. Es esencial que las organizaciones y las instituciones elaboren programas de prevención y mitigación que refuercen las estrategias comunitarias de reducción del riesgo en este ámbito”, decía Patricio Cajas, Voluntario ONU nacional especialista, que contribuyó a fomentar la capacidad de las organizaciones nacionales de voluntariado en el ámbito de la reducción del riesgo de desastres en el Ecuador en 2012.

Escuelas Vivas fue una iniciativa triangular Sur-Sur llevada a cabo entre el programa VNU y los gobiernos del Brasil y El Salvador, en cuyo marco se transfirieron aptitudes, conocimientos y mejores prácticas entre las dos naciones al objeto de perfeccionar los conocimientos de cientos de estudiantes, sus familias y comunidades locales sobre la reducción del riesgo de desastres y la seguridad alimentaria. Se organizaron unas 40 actividades centradas en la prevención de riesgos, como por ejemplo talleres y simulaciones de evacuación, para entrenar a los estudiantes y sus familias, y también para elaborar un plan de preparación para casos de desastre dirigido a las escuelas, con el apoyo de más de 500 voluntarios.

El Marco de Acción de Hyogo para 2005-2015 reconoce de forma explícita la contribución del voluntariado a la gestión del riesgo de desastres, en particular en lo tocante al refuerzo de la capacidad de las comunidades para responder a los desastres y prevenirlos. También se ha destacado la labor del voluntariado por su contribución a la resistencia de las comunidades, el compromiso comunitario y la buena gobernanza para todas las partes interesadas, especialmente las más vulnerables a los desastres.

El programa VNU seguirá aportando especialistas nacionales e internacionales en la reducción del riesgo de desastres y colaborará con los equipos y los organismos de las Naciones Unidas en los países para garantizar la incorporación del voluntariado en sus intervenciones en el marco del Marco de Acción de Hyogo después de 2015.


Artículo traducido del inglés por la Voluntaria en línea ONU Luisa Merchán