El voluntariado: un enfoque participativo en la cooperación Sur-Sur

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La Cooperación Sur-Sur puede aportar una panorámica holística e inclusiva del desarrollo internacional. Pero, ¿qué ocurre con las maneras de llevar a cabo la Cooperación Sur-Sur? ¿Cómo asegurar que sigan siendo inclusivas? Una poderosa solución es el voluntariado, que puede ayudar a que la Cooperación Sur-Sur sea más participativa.

UN Volunteer doctor
En el Centro de Salud Claxton Bay, un centro público de Trinidad y Tobago, la Doctora Voluntaria ONU internacional Shahana Sharmin (centro), de Bangladesh, trabaja con Lydia Benoit (derecha), la enfermera jefa de distrito, y la recepcionista Maria Nanan. (Anthony Harris, 2010)

El Voluntariado y la Cooperación Sur-Sur comparten ideales comunes de reciprocidad, respeto e igualdad que los convierten en asociados perfectos. Hoy en día, el potencial para combinarlos y obtener un beneficio mutuo es enorme. El panorama del voluntariado ha cambiado y los programas ya no están confinados a los tradicionales países donantes del Norte. Nuevas organizaciones de voluntariado surgen en el hemisferio Sur a medida que el voluntariado se hace más popular, más organizado y está mejor regulado.

Algunos ejemplos incluyen a los Cascos Blancos de Argentina, que emplean a voluntarios como herramienta clave para responder frente a catástrofes y mejorar la capacidad de recuperación, o el Cuerpo de Ayuda Técnica de Nigeria, que envía voluntarios para ofrecer asistencia técnica en África, América del Sur, el Caribe y el Sureste Asiático. Este ímpetu proporciona nuevas y emocionantes oportunidades para que el voluntariado contribuya de manera  significativa a la Cooperación Sur-Sur. Los voluntarios locales pueden apoyar enfoques inclusivos y participativos en los proyectos Sur-Sur, recopilando información y movilizando a las bases para garantizar que se evalúan y cubren todas las necesidades. Los voluntarios internacionales pueden canalizar sus experiencias únicas y su dominio técnico de un país en desarrollo a otro.

El acto mismo del voluntariado también promueve normas de confianza, paz y cooperación, al tiempo que proporciona numerosas oportunidades para que el voluntario individual aprenda y se desarrolle. Los voluntarios experimentados son ciudadanos globales con habilidades transferibles que les permiten encontrar trabajo más fácilmente y realizar contribuciones más profundas en sus propias comunidades y países. Esto es algo que los países en desarrollo se pierden si no envían a sus propios voluntarios.

Al mismo tiempo, deberíamos reconocer también que la Cooperación Sur-Sur puede desbloquear innovaciones, conocimientos y recursos sin aprovechar. Hay que compartir los conocimientos del voluntariado del Sur y las soluciones autóctonas del voluntariado del Sur, y deberían formarse alianzas entre múltiples interesados en las que estuvieran presentes los nuevos agentes del desarrollo. Las aplicaciones chinas que permiten gestionar y evaluar a los voluntarios; los programas de jóvenes voluntarios indios que consiguen llegar a los más marginados; el ‘pasaporte de voluntarios’ de Cabo Verde para proteger e incentivar. Estas iniciativas no solo son altamente relevantes para los países en desarrollo que se enfrentan a desafíos comunes con restricciones similares. Asimismo, pueden enriquecer e imprimir nueva energía al voluntariado mundial.

Las organizaciones como el programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) pueden colaborar en estos procesos fortaleciendo las habilidades de los nuevos agentes del voluntariado y habilitando entornos en los países en desarrollo. También pueden generar oportunidades para intercambiar y crear conocimientos, como hizo recientemente el programa VNU durante los eventos celebrados en Pekín en 2015, en Bonn en 2016, y este año en Bangkok, con una conferencia sobre voluntariado ASEAN organizada de manera conjunta con la Agencia de Cooperación Internacional de Tailandia (TICA, por sus siglas en inglés).

El voluntariado es una herramienta poderosa y transversal que puede poner un rostro humano a la Cooperación Sur-Sur. Ahora es el momento de poner también rostros del Sur en el voluntariado. En su conjunto, esto aportará beneficios mutuos y contribuirá a establecer una base sólida para un desarrollo inclusivo y sostenible.


Tom Bannister es Especialista de Programas Regional en Bangkok, en la Oficina Regional del programa VNU para Asia y el Pacífico. Previamente, Tom trabajó en proyectos de cooperación Sur-Sur y de alianzas en Beijing para el PNUD y el programa VNU.


Artículo traducido del inglés por el Voluntario en línea ONU Álvaro San José.