¿Cómo aumentar la resiliencia trabajando en colaboración?

13 octubre 2017
Lucy Pearson and Marcus Oxley, GNDR
Las empresas no desarrollarían nuevos productos sin consultar primero a sus usuarios. ¿Y por qué las autoridades nacionales y locales elaboran planes de respuesta a los desastres sin hablar con las comunidades o sin aprovechar los conocimientos de los 1.000 millones de voluntarios y voluntarias que hay en todo el mundo, muchas de los cuales ya están trabajando en primera línea para responder a las crisis? La Red Global de Organizaciones de la Sociedad Civil para la Reducción de Desastres extrae lecciones de las encuestas realizadas a las poblaciones afectadas para que sirvan de base a la hora de establecer prioridades para la colaboración con arreglo al Marco de Sendai.
Early warning system
Un niño sentado junto a un sistema de alerta temprana de inundaciones en Banaba Barangay (Filipinas)
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“¡Nada para nosotros sin nosotros!” Estas fueron las consignas que se escucharon por parte de los grupos de personas con discapacidad en la Conferencia Mundial sobre la Reducción del Riesgo de Desastres, celebrada en Sendai en 2015.


 


Perspectivas desde la primera línea, 2009-2015


En 2009, nuestra organización, Red Global de Organizaciones de la Sociedad Civil para la Reducción de Desastres (GNDR, por sus siglas en inglés), llevó a cabo su primera evaluación Perspectivas desde la primera línea. Realizamos nuestra labor de investigación con un enfoque participativo en las zonas afectadas por los desastres, preguntando a las comunidades por los niveles de participación en la planificación del riesgo de desastres y la adopción de decisiones en esta materia, y estas respondieron que la participación fue “muy limitada”. En un informe posterior publicado en 2011, las comunidades afirmaron que éste era el principal motivo del aumento de las pérdidas ocasionadas por los desastres. En 2015, compilamos una base de datos interactiva de código abierto, basada en la información facilitada por 14.000 miembros de comunidades (51% mujeres), quienes seguían mencionando la "ausencia de participación de las comunidades afectadas por los riesgos en las tareas de planificación" entre los principales obstáculos que impedían reducir el riesgo de desastres.


Según la información facilitada por los 850 miembros de la GNDR, tres son los motivos principales que explican esta falta de progresos. En primer lugar, no se entienden suficientemente los beneficios de la colaboración, lo que significa que es preciso hacer más para garantizar que todas las partes interesadas reconozcan plenamente las ventajas de cooperar con los voluntarios y voluntarias, las comunidades y las organizaciones de la sociedad civil (OSC). En segundo lugar, los miembros de la GNDR informaron de que carecían de la capacidad necesaria en el ámbito de la colaboración. De la información recibida se desprende que los Gobiernos, los voluntarios y voluntarias y las OSC necesitan todos apoyo en esta esfera y que se han asignado escasos recursos para poner a prueba nuevos enfoques. Por último, muchas organizaciones hicieron hincapié en la ausencia de mecanismos de rendición de cuentas en materia de colaboración, también entre los agentes que se han comprometido públicamente a establecer asociaciones de colaboración.


Avances realizados bajo el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres


Desde entonces, se ha enfatizado la importancia de la colaboración entre múltiples partes interesadas, en particular el papel de los voluntarios y voluntarias comunitarias, en todas las etapas del ciclo de planificación dentro de los marcos de desarrollo después de 2015, incluido el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres:


“Los Gobiernos deben interactuar con los actores pertinentes, entre ellos las mujeres, los niños y las niñas y los y las personas jóvenes, las personas con discapacidad, las personas pobres, los y las migrantes, los pueblos indígenas, los voluntarios y voluntarias, la comunidad de profesionales y las personas de edad, en el diseño y la aplicación de políticas, planes y normas.”


Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, párr. 7


Además, hemos hecho un seguimiento de algunos de los enfoques más interesantes en materia de colaboración que se están poniendo en práctica con arreglo al Marco de Sendai, y los hemos documentado. Entre estos enfoques cabe señalar los procesos participativos en la actividad legislativa en relación con la gestión de los desastres en Camboya o la creación, con carácter experimental, de nuevos grupos de trabajo locales para la planificación resiliente del desarrollo en la cuenca del Kura, en la región del Cáucaso.  Otras organizaciones, como la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, también han representado a los voluntarios y voluntarias en reuniones de alto nivel, como por ejemplo en la 2017 Plataforma Global para examinar los progresos alcanzados. 


Sin embargo, sabemos que estos ejemplos, en lugar de ser la norma, siguen considerándose solo buenas prácticas a las que debemos aspirar y, dada la naturaleza y la escala de la tarea a la que nos enfrentamos, debemos agilizar y sistematizar urgentemente la colaboración, a fin de garantizar que en todas las etapas de planificación, aplicación y seguimiento se incluyan plenamente las voces de los voluntarios y voluntarias y los grupos de la sociedad civil. Con respecto a la manera de lograrlo, a continuación figuran las principales recomendaciones que hemos formulado en consulta con los miembros de la GNDR:


A nivel intergubernamental


  • Crear un modelo de colaboración. A través de su nueva estrategia de colaboración, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) está en condiciones de demostrar que es posible incluir las perspectivas de primera línea mediante el establecimiento de un “grupo asesor constituido por voluntarios y voluntarias y miembros de la sociedad civil”. Este mecanismo formalizado de colaboración, al igual que el Grupo Asesor del Sector Privado y el Grupo Asesor sobre Tecnología y Ciencia, actuaría como un enlace eficaz sobre el terreno entre la UNISDR y la sociedad civil, y también como una vía para facilitar la representación de los voluntarios y voluntarias en la aplicación del Marco de Sendai.  

Estados Miembros


  • Ponerlo a prueba. Las estrategias nacionales para la reducción del riesgo de desastres (RRD) (Meta E del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres) constituyen la mejor oportunidad de intentar establecer una colaboración significativa con los grupos de voluntarios y voluntarias y con la sociedad civil y de empezar a sistematizar los enfoques.
  • Incorporarlo a la legislación. Los Gobiernos pueden incorporar la colaboración mediante la inclusión de disposiciones en los procedimientos operativos estándar.

Donantes


  • Invertir en su aplicación. Es esencial desarrollar la capacidad de colaboración, previendo un período inicial para el fomento de la confianza, asignando tiempo y espacio para acordar objetivos compartidos, planificar acciones conjuntas y establecer un mecanismo mutuo de rendición de cuentas.
  • Insistir en la aplicación del modelo. Los donantes pueden sistematizar la colaboración entre múltiples partes interesadas haciendo que este sea uno de los criterios de evaluación de las propuestas de financiación, incluyéndola como un “marcador” que debe cumplirse para poder beneficiarse de la ayuda.

Organizaciones de la sociedad civil y grupos de voluntariado


  • Demostrarlo. La obligación de colaborar no solo corresponde a los Gobiernos; las OSC y los grupos de voluntariado deben poner en marcha el modelo de colaboración, que deberá basarse en las propias prioridades de las comunidades.
  • Promoverlo. Un grupo de redes y organizaciones han constituido la iniciativa InCollaboration para promover la colaboración en favor de la resiliencia. Las tarjetas “How’s Your Collaboration?”, creadas por la GNDR, pueden utilizarse como marco para la reflexión y planificación con miras a lograr una colaboración significativa (hay una tarjeta para los Gobiernos y otra para las OSC).
  • Hacer seguimiento.  Luego, en Perspectivas desde la primera línea, 2017, la GNDR hará un seguimiento de la inclusión de los agentes locales en los procesos de adopción de decisiones en materia de resiliencia y trabajará con nuestros miembros, en particular los grupos de mujeres, las asociaciones juveniles y otras voces insuficientemente representadas, para destacar las buenas y las malas prácticas. Los grupos de voluntariado pueden desempeñar un importante papel en estas actividades, realizando encuestas en las comunidades y promoviendo acciones sobre el terreno.  

Las comunidades, y los grupos marginados dentro de ellas, poseen una experiencia y unos conocimientos únicos de las amenazas a las que se enfrentan, las medidas prioritarias necesarias y los obstáculos que les impiden progresar. El tiempo y, de nuevo, nuestra labor de investigación, muestran que las personas que trabajan en primera línea han desarrollado sus propias capacidades esenciales para hacer frente y adaptarse a los riesgos que las amenazan.  En interés de todos, de ahora en adelante debemos apoyar estas iniciativas en colaboración y velar por que estas voces orienten los esfuerzos en favor de la resiliencia a todos los niveles.


 


Esta entrada de blog forma parte del proyecto SWVR 2018. Para regresar a la sección relativa al proyecto SWVR 2018, haga clic en el siguiente enlace.


 


La Red Global de Organizaciones de la Sociedad Civil para la Reducción de Desastres (GNDR) es la mayor red internacional de organizaciones comprometidas a colaborar para mejorar las vidas de las personas afectadas por los desastres en todo el mundo. Su finalidad es posibilitar que la sociedad civil pueda conectarse desde el plano local al mundial y hable con una voz colectiva que impulse las iniciativas para reducir el riesgo y aumentar la resiliencia de los más vulnerables. La GNDR encabeza la iniciativa InCollaboration, un grupo de 20 redes y organizaciones que trabajan conjuntamente a nivel mundial para promover la colaboración entre múltiples partes interesadas en favor de la resiliencia, y también está representada en el Grupo Asesor de Expertos para la elaboración del Informe sobre el Estado del Voluntariado en el Mundo de 2018.