20 Diciembre 2016
Isabela Barriga
“¡Los jóvenes sí podemos cambiar el mundo!” Las palabras de un joven representante de la Red de Voluntariado Municipal en Cuenca, Ecuador, me hicieron pensar. En general, se dice que los jóvenes tenemos el poder para marcar la diferencia y crear un mundo mejor, pero frecuentemente esto se queda en palabras. ¿Cómo puede la juventud realmente contribuir al desarrollo de sus sociedades?
Isabela Barriga is a Communications Intern with UNV in Ecuador.
Isabela Barriga es Pasante de Comunicación con el programa VNU en Ecuador. (PNUD, 2016)

Mi nombre es Isabela, tengo 23 años y soy de nacionalidad estadounidense y ecuatoriana. Dejé los Estados Unidos para explorar cómo los jóvenes están contribuyendo al desarrollo de mi segundo hogar, Ecuador, en julio de 2016 a través del programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU).

Fue así como llegué a participar en el I Encuentro Regional de Redes de Voluntariado Juvenil en Cuenca, en el norte del país, dónde tuve la oportunidad de conocer e interactuar con jóvenes voluntarios de América Latina y saber cómo el voluntariado contribuye al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la región.

Hablé con jóvenes de diferentes redes de voluntariado de Ecuador, Colombia, Bolivia, Venezuela, México, Perú y Guatemala. Descubrí que las redes de voluntariado son espacios privilegiados de diálogo en los que los jóvenes pueden intercambiar experiencias y poner en práctica sus ideas, compartiendo conocimientos con personas de diferentes organizaciones y comunidades y, muchas veces, rompiendo las barreras entre los países.

Algo que es muy importante para los jóvenes voluntarios de la región es la construcción de sociedades más equitativas que promuevan la inclusión social. La equidad de género, la migración, la discriminación, la falta de oportunidades laborales, los derechos de la comunidad LGBTI y los retos que enfrentan sus pares que viven con VIH son temas que nos preocupan y nos motivan.

Un proyecto llamado “Juventudes en Acción 2030” justamente brinda a los jóvenes de Latinoamérica la oportunidad de cambiar el mundo a través de mecanismos de participación, implementación, seguimiento, monitoreo y evaluación de los ODS. Representantes de organizaciones juveniles y de voluntariado se capacitan en acciones de emprendimiento y servicio social, al tiempo que motivan e involucran a otros jóvenes. Este proyecto muestra cómo la juventud puede dejar de ser simple espectadora de los problemas que ocurren en el mundo y convertirse en protagonista de grandes cambios.

Estoy convencida de que los ODS no podrán ser alcanzados sin la participación de la juventud en la construcción de sociedades más equitativas que promuevan la inclusión social. Los jóvenes de la región ya no están limitados por una causa particular o una organización específica; sus acciones son tan diversas y creativas como ellos mismos. Ellos ejercen el voluntariado desde la acción social, el activismo, la sensibilización y la acción directa.

Tenemos voluntarios que aún están trabajando en las áreas afectadas por el terremoto en Ecuador en abril pasado para mejorar las vidas de las comunidades vulnerables, promover la participación de las mujeres y mejorar la educación de los niños, entre otros.

Algunos forman parte del Programa En Marcha del PNUD, trabajando para impulsar el desarrollo productivo y económico en algunas de las zonas más afectadas, con apoyo específico a los micro empresarios.

Los jóvenes que forman parte del programa VNU en Ecuador creen en el poder del voluntariado y que sus acciones forman parte de una solución significativa. Muchos dejan sus estilos de vida y sus comodidades para contribuir a una causa mayor. Las redes de voluntariado permiten a los jóvenes ser parte de la solución y convertirse en actores de cambio.

Ser voluntario significa: INSPIRAR, COMPROMETER Y ACTUAR. ¿Quieres saber cómo puedes cambiar el mundo? La respuesta es simple, ¡sé voluntario/a!

América Latina y el Caribe
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