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Syrian refugees in the Azraq camp in Jordan.
Refugiados sirios en el campo de Azraq, en Jordania (2015).

“A veces solo teníamos pan duro y agua”: el voluntariado lleva vida y esperanza al campo de Azraq

A mediados de 2015, unos 20,000 refugiados sirios vivían en el campo de Azraq, en Jordania. Un programa de voluntariado basado en incentivos permitió a los residentes obtener ingresos y 1,800 de ellos ya estaban participando en el único mecanismo generador de ingresos disponible en el campo. En aquel momento, el programa incluía a voluntarios tanto cualificados como no cualificados que ganaban, respectivamente, hasta 12,75 y 8,50 dólares estadounidenses al día. Las personas identificadas como vulnerables o cualificadas tenían prioridad.

En 2014, Thunayya huyó de su ciudad natal, Al Qunaytra y de la guerra que la sacudía. Desde entonces, vivió en el campo de Azraq y decidió ofrecerse como voluntaria trabajando de limpiadora y ganando unos 8,50 dólares al día. Con 48 años, era la primera vez que Thunayya trabajaba, tenía que mantenerse ella misma y mantener a su padre de 85 años, la única persona que dependía de ella.


“Cuando llegamos, personal de  CARE  nos visitó y nos explicó que yo podía ofrecerme como voluntaria a cambio de un incentivo si me inscribía para una oportunidad,” dice Thunayya. “Lo hice al poco tiempo, pero tuve que esperar más de ocho meses antes de poder empezar a trabajar en la guardería de CARE.” La mayoría de los puestos para voluntarios eran por tres meses, pero transcurrido este tiempo, se podía volver a solicitar.


“Volví a hacer la solicitud y estoy trabajando de voluntaria como limpiadora en el centro comunitario de CARE, pero prefería trabajar en la guardería”, explica Thunayya. “Allí ganaba unos 12,75 dólares diarios. Pasaba el tiempo jugando con los niños, y enseñándoles cosas agradables.”


Cuando se le preguntó cómo priorizaba las compras que hacía con los incentivos que ganaba, Thunayya respondió que, inmediatamente ponía las necesidades de su anciano padre, antes que nada. “Le encantan las frutas y las verduras, y no nos las podemos permitir con las tarjetas electrónicas que recibimos. A veces, le recetan medicinas que solo puedo comprar con dinero. Una vez, estuvo muy enfermo y le tuve que llevar a un doctor fuera del campo, en la ciudad de Mafraq, tuve que pagarlo todo.”


Thunayya utilizaba las tarjetas electrónicas del Programa Mundial de Alimentos para la compra de alimentos básicos, como aceite, arroz y comida enlatada, pero a veces las necesidades de la familia eran mayores, haciéndola dependiente del dinero que Thunayya ganaba como voluntaria.


Obligada a casarse con 14 años, Thunnaya se separó de su esposo a los ocho meses, y desde entonces ha estado sola. Además de su padre, tiene una hermana viuda con cinco hijos menores de 14 años. “No tiene ninguna fuente de ingresos,” dice Thunayya de su hermana.  “Es el único otro miembro de la familia que tengo en Azraq. Mis tres hermanos viven ahora en El Líbano.”


Anteriormente en 2015, se construyó un área designada como mercado para los refugiados en el campo de Azraq, destinado a facilitarles más opciones para la compra de bienes y servicios, al mismo tiempo, permite a los residentes del campo trabajar y obtener unos ingresos.


Thunayya es una de los muchos refugiados sirios deseosos de la apertura del mercado. “La situación de la gente aquí mejoraría mucho si el mercado abriera”, explica Thunayya. “Los alimentos en el supermercado de aquí son caros y no todo está disponible. Yo he comprado cosas fuera del campo, donde son mucho más baratas. También me gustaría que hubiera más cursos de formación profesional para mujeres, como, por ejemplo, de costura. 


Dice que tiene un sueño personal que muchas otras personas comparten: “Solo deseo la felicidad y la tranquilidad. ¿No es ese el deseo principal de todo ser humano?”


En el momento en que se publicó este artículo, en julio de 2015, más de 4.000 refugiados del campo de Azraq ya habían solicitado participar en el programa de voluntarios basado en incentivos.


Mahmoud Shabeeb – oficial regional de comunicación, Crisis en Siria (publicado originalmente el 30 de julio de 2015).


Este fragmento es parte de la campaña del Día Internacional de los Voluntarios 2017.



Artículo traducido del inglés por la Voluntaria en línea de la ONU  Esperanza Escalona Reyes.