Agricultura ecológica por un desarrollo sostenible

04 agosto 2011
Fuera de su trabajo, Gael ha apoyado a agricultores agroecológicos de las zonas aledañas a la ciudad de Quito en la aplicación de técnicas agroecológicas. También se ha dedicado a elaborar estrategias de comercialización y mercadeo de sus productos agrícolas, creando procesos de economía solidaria.
El Voluntario de las Naciones Unidas internacional Gael Thiebault (izquierda), durante un evento celebrado para marcar la finalización del proyecto de manejo de áreas de alta montaña para un desarrollo sostenible. (Programa VNU, 2011)

Toacazo, Ecuador:  En el mes de junio pasado, parte del equipo de la Unidad de Terreno del programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) asistió al evento organizado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP), la Unión de Organizaciones Campesinas del Norte de Cotopaxi (UNOCANC) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Toacazo, Cotopaxi, donde se celebró el fin del proyecto “Manejo de áreas de alta montaña para el desarrollo sostenible de las cuencas de la UNOCANC”.

Durante el evento se presentó el proyecto “Fincas Integrales”, enfocado en la producción de productos orgánicos para el consumo interno de la zona, y su comercialización con el fin de mejorar la dieta y los ingresos de los campesinos, así como la presión entrópica sobre el medio ambiente en la región.

El objetivo de la visita fue conocer el trabajo del Voluntario de las Naciones Unidas internacional Gael Thiebault, que es agrónomo y cuya asignación está financiada por el Gobierno de Bélgica. Gael lleva cuatro años trabajando con la FAO en Ecuador, encargado de la coordinación y el seguimiento de proyectos.

En el marco del proyecto “Fincas Integrales”, Gael se ha encargado de coordinar el trabajo técnico y administrativo durante todo el proceso de creación del proyecto. Éste se basa en diferentes componentes, entre los cuales se incluye el manejo de páramos, un plan de producción orgánica, el manejo y mejora de la producción de alpacas, el uso del agua y de técnicas de riego, así como la comercialización de los productos a través de circuitos alternativos de distribución. Gael también ha estado a cargo de las capacitaciones en prácticas de comercialización y fortalecimiento organizacional.

Fuera de su trabajo, Gael ha apoyado a agricultores agroecológicos de las zonas aledañas a la ciudad de Quito en la aplicación de técnicas agroecológicas. También se ha dedicado a elaborar estrategias de comercialización y mercadeo de sus productos agrícolas, creando procesos de economía solidaria.

Pero el aporte de Gael ha ido todavía más allá. A pesar de los desafíos que supone trabajar en el campo y establecer una dinámica que fomente una cultura de planificación, Gael ha logrado integrar a toda la comunidad en el proyecto. A través del contacto directo con la gente, y gracias a su paciencia y constancia, ha creado  un verdadero compromiso de la gente con el bien común y ha logrado concientizar a la comunidad acerca de los beneficios del trabajo en equipo.

Esta es la razón por la que la aportación  de Gael ha sido reconocida por todas las autoridades tras visitar las quince primeras fincas de la zona, que serán presentadas como modelo a la hora de solicitar financiamiento para la creación de 2.000 fincas más.

 

Por Gael Thiebault

América Latina y el Caribe