Crear oportunidades para los adolescentes palestinos

11 mayo 2016
Chizuru Iwata
“Los adolescentes pueden ser agentes de cambio muy influyentes en las comunidades”, dice Chizuru Iwata, una japonesa Voluntaria de las Naciones Unidas internacional que trabajó para UNICEF como Responsable de la Participación de los Adolescentes en el Estado de Palestina. 
Chizuru Iwata, Voluntaria de la ONU internacional, Responsable de la Partición de los Adolescentes en el Estado de Palestina. 

Ramala, Estado de Palestina: “Los adolescentes pueden ser agentes de cambio muy influyentes en las comunidades”, dice Chizuru Iwata, una japonesa Voluntaria de las Naciones Unidas internacional que trabaja para UNICEF como Responsable de la Participación de los Adolescentes en el Estado de Palestina.

La tarea que se le asignó como voluntaria no era en un entorno fácil. Una operación militar israelí de 51 días en julio y agosto de 2014, dejó, según informes de Naciones Unidas, varios miles de muertos, muchos de los cuales eran niños, y más de 10.000 heridos. Destruyó y dañó casas, dejando a decenas de miles de personas sin hogar.

"Mi trabajo en la sección de Desarrollo y Participación de los Adolescentes de UNICEF incluía apoyar la implementación, supervisión y muchas de las actividades de la sección que fortalecían las capacidades de los asociados nacionales y las organizaciones comunitarias para promover el compromiso cívico, la participación y el intercambio de conocimientos entre los adolescentes", dice Chizuru.

Chizuru apoyó proyectos en Cisjordania, Jerusalén y Gaza que ayudaron a los adolescentes palestinos a realizar una transición positiva de la infancia a la edad adulta; y reforzó una mayor cohesión social y una cultura de no violencia mediante la educación para la consolidación de la paz. Casi la mitad de los 4,4 millones de habitantes del país tienen menos de 18 años.

El Estado de Palestina ha sido testigo de una grave crisis humanitaria debido a un largo asedio y embargo impuesto en la Franja de Gaza y a una frágil situación económica. A finales de 2013 la tasa de desempleo era del 40%. 

Más de la mitad de la población dependía de la ayuda alimentaria que reciben de organismos internacionales. Los cortes eléctricos podían durar hasta 18 horas al día en Gaza y solo unas pocas localidades recibían agua potable.

Aunque las condiciones de ocupación eran restrictivas y la ejecución del proyecto a veces era difícil, la contribución de Chizuru fue a todas luces significativa. "Los proyectos de capacitación de UNICEF ofrecen a los adolescentes habilidades y oportunidades para resolver algunos de sus problemas, les ayudan a fortalecer su autoestima y a pensar que tienen el poder de transformar la sociedad".

Los adolescentes (entre 10 y18 años) viven en un ambiente marcado por la pobreza, la violencia, los conflictos y la falta de zonas de recreo seguras, especialmente para las niñas. Además, los adolescentes están expuestos a la violencia, el trabajo infantil, el abuso de drogas, las altas tasas de abandono escolar y el matrimonio precoz.

Chizuru nos cuenta más cosas de su trabajo: "Apoyaba proyectos de UNICEF que incluían capacitación profesional, iniciativas comunitarias y en los medios de comunicación, preparación para el trabajo y voluntariado".

"Para fortalecer la gestión del conocimiento de UNICEF y de los asociados en relación con los adolescentes, recopilé y analicé antecedentes sobre la situación de los adolescentes en el Estado de Palestina y preparé documentación sobre buenas prácticas en la programación".

A menudo las niñas palestinas no pueden participar en las actividades extraescolares o de capacitación profesional. El proyecto de UNICEF para los adolescentes ponía mucho énfasis en crear oportunidades para que las adolescentes pudieran participar libremente en actividades comunitarias.

Como resultado, se reclutó tanto a voluntarios como a voluntarias, ya que algunos padres no permitirían que sus hijas asistieran a cursos que fueran impartidos por voluntarios masculinos.

"Gracias a mi misión, conocí a la sociedad palestina y a su gente. Al vivir en el Estado de Palestina, aprendí sobre las dificultades que rodean la construcción de la paz y la importancia de la misma", dice Chizuru.

"Como nuestra sección trata de establecer una red de voluntarios y crear una cultura de voluntariado en el Estado de Palestina", explica Chizuru, "mi presencia como Voluntaria de la ONU agregó valor a este respecto".

En una comunidad separada por muros y con poco acceso al mundo exterior, Chizuru promovió el voluntariado. Sus esfuerzos para crear oportunidades encarnan el espíritu del programa VNU: ¡la inspiración en acción!

Chizuru Iwata es una de los 16 japoneses desplegados en 2014 y 2015 como Voluntarios de las Naciones Unidas en el marco del Programa de Desarrollo de Recursos Humanos para la Consolidación de la Paz (HRD por sus siglas en inglés), una asociación conjunta entre el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, el Hiroshima Peacebuilders Center y el programa VNU, financiado por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Más información (en inglés) sobre el Informe anual 2014-2015 sobre el Programa de Desarrollo de Recursos Humanos para la Consolidación de la Paz


Artículo traducido del inglés por la Voluntaria en línea ONU Lucía Álvarez.