Dar esperanza a grupos vulnerables afectados por el conflicto armado en Sudán del Sur

07 septiembre 2017
Jackson Kambale Hangi
Todo comenzó en marzo de 2017, cuando acepté una asignación como Oficial de Asuntos Civiles con la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS). Noticias e informes sobre la dinámica del conflicto en este país se sucedieron antes de mi movilización. Varios de mis amigos trataron de disuadirme. Pese a sus inquietudes, estaba decidido a aceptar el encargo por la oportunidad de intervenir en el ámbito comunitario. Sabía que al servir como Voluntario de las Naciones Unidas internacional con UNMISS contribuiría a los esfuerzos de paz en Sudán del Sur.
UNV Jackson South-Sudan
Jackson Kambale Hangi (República Democrática del Congo), Voluntario de Naciones Unidas internacional, guiando una sesión de entrenamiento de Protección Civil para 24 oficiales del ejército nacional en Nzara, Sudán del Sur. (UNMISS, 2017)

La Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) fue establecida en 2011 y, desde el estallido del conflicto en 2013, su misión ha evolucionado para incluir la protección de civiles, monitorizar e investigar abusos de derechos humanos, apoyar el proceso de paz y el envío de ayuda humanitaria esencial. Unos 440 Voluntarios de la ONU, como yo mismo, se encuentran en la zona trabajando en los objetivos de la misión y ayudando a comunidades locales.

Mi experiencia sirviendo con UNMISS en el contexto del conflicto armado entre comunidades de Sudán del Sur no tiene comparación para mí. La Sección de Asuntos Civiles juega un papel fundamental ya que contribuye a la implementación de los cometidos de la misión en el contexto de conflictos armados y entre comunidades, trabajando sobre todo en gestión de conflictos, apoyo a la cohesión social, esfuerzos de reconciliación entre implicados, y desarrollo de capacidades de alerta temprana.

Me siento orgulloso de haber contribuido durante mis seis meses de asignación como Voluntario ONU a las actividades de la División de Asuntos Civiles, obteniendo información, proporcionando informes necesarios sobre gestión de conflictos, protección de civiles y actividades del proceso de paz. Mi papel requirió que ubicara a actores esenciales y partes interesadas para mantener contactos con las autoridades locales, líderes políticos, tradicionales y religiosos, así como grupos de la sociedad civil, informándoles del cometido de la misión y de las actividades en mi área asignada. 

Los Voluntarios ONU constituyen cerca de la mitad del personal de asuntos civiles en UNMISS. Juegan un papel indispensable asegurando las operaciones del día a día. Es un honor haber servido como Voluntario ONU con ellos y, sobre todo, saber que las comunidades locales se sintieron satisfechas con nuestra labor. 

En mayo de 2017, colaboré en la organización de un foro de paz en Rimenze, una zona remota a 35 kilómetros de Yambio, en Ecuatoria Occidental. En esta área, más de 6.600 desplazados internos habían quedado registrados y alojados en un complejo de la Iglesia Católica durante más de cuatro meses sin ninguna ayuda humanitaria. Las circunstancias en el lugar pueden ser a veces increíblemente difíciles. Estas personas desplazadas, la mayoría mujeres y niños, se encontraban traumatizadas por los efectos de la violencia que causó la matanza, el saqueo y el sometimiento de civiles. Esto creó una fisura en la confianza entre diferentes partes. Estas comunidades quedaron preocupadas por su seguridad y protección, perdiendo la esperanza tras haber experimentado toda clase de abusos.

Este foro de paz pretendía ofrecer una plataforma a los líderes de las comunidades, religiosas, políticas y tradicionales, junto al equipo de UNMISS, para difundir un mensaje de paz e intervenir en la comunidad de desplazados, abogando por la necesidad de perdón y coexistencia pacífica. Mi papel fue identificar y movilizar a agentes y partes implicadas esenciales, tanto estatales como no estatales. Esto fue crucial para el éxito del foro. Al final me alegraron los comentarios positivos recibidos por la población local, sobre todo por parte de algunos líderes eclesiásticos, que compartieron sus impresiones sobre la posibilidad de una coexistencia pacífica en la zona. 

Hoy me siento feliz porque sé que he traído esperanza a estos grupos vulnerables y he mejorado la confianza en los esfuerzos de paz llevados a cabo por UNMISS. Mi experiencia como Voluntario de las Naciones Unidas me ha permitido contribuir directamente con los cometidos de la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur. Esta experiencia ha cambiado radicalmente mi manera de pensar y me ha abierto nuevas perspectivas. Estoy encantado de haber formado parte de un equipo increíblemente comprometido que trabaja duro para traer paz en este entorno conflictivo. He visto cómo, mientras el trabajo se haga de la mano de las comunidades locales, la gente se ayudará mutuamente y contribuirá a que haya paz.

Artículo traducido del inglés por la Voluntaria en línea ONU Marta Palacio.