Destacar el papel de las mujeres y su participación

06 marzo 2017
Anita Bianchi
“El simple hecho de que las mujeres participen en la actividad económica no siempre significa que tengan un trabajo digno o que su contribución sea plenamente reconocida.” Anita Bianchi es una Joven Voluntaria de las Naciones Unidas en el desarrollo del sector privado del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Sudán. Su asignación está financiada por el Gobierno de Italia.
UNV participating in food distribution for Ramadan in cooperation with a local NGO, June 2016
El programa VNU participa en la distribución de comida para el Ramadán en cooperación con una ONG local en Sudán. (Programa VNU, 2016)

Sudán es un país vasto y diverso con muchas facetas. El paisaje es, en sí mismo, evocador de esta diversidad: Sudán va desde calurosos desiertos a zonas verdes cerca del Nilo. La misma diversidad se encuentra en las caras de las personas que te encuentras. Mi experiencia al involucrarme con mujeres como parte de mi asignación también ha sido bastante diversa.

El conflicto armado ha afectado al país de manera incesante. El papel de las mujeres en todo el espectro de la sociedad es oscilante. Mi asignación como voluntaria me permite observar facetas de este espectro y contribuir en la manera que me sea posible.

Asistí a un taller en Nyala, en Darfur del Sur, organizado por el PNUD para las ONG locales implicadas en el Programa de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR), en el que llevé a cabo una sesión sobre DDR y el sector privado. Mientras la presentaba, pregunté a los participantes cual era, según ellos, la mejor manera de garantizar la participación de las mujeres en las actividades de subsistencia promovidas por el programa DDR. La mayoría de los participantes se mostraron sorprendidos por la pregunta, pues ya habían visto una amplia implicación de las mujeres en las actividades generadoras de ingresos, sobre todo en la agricultura.

Observando por Nyala, he visto a mujeres montando en burro, o que van a buscar agua, o que se dedican a la venta, o que hacen muchas otras cosas. Veo a más mujeres que hombres, lo que es consecuencia directa del conflicto en Darfur.  

El conflicto ha dejado a muchas familias sin miembros masculinos, dejando así, de manera inevitable, que las mujeres asuman papeles tradicionalmente desempeñados por hombres.

Me percaté de una situación diferente mientras estudiaba los resultados de una evaluación que el PNUD llevó a cabo en el estado de Kordofán del Norte. Se propuso a las mujeres que adquirieran una nueva formación: la explotación de la goma arábiga, el valioso producto de exportación de Sudán. Las mujeres declinaron aprender, alegando que ya están desbordadas por muchas otras tareas: cuidar de sus hijos, recoger leña para su hogar u ocuparse de los animales, entre otras. La obtención de la goma arábiga es “trabajo de hombres”, dijeron, ya que requiere fuerza física.

Al comparar estas dos experiencias, creo que el simple hecho de que las mujeres participen en la actividad económica no siempre significa que tengan un trabajo digno o que su contribución sea plenamente reconocida. Las mujeres de Nyala que realizan todo tipo de cometidos, desde las tareas de casa hasta trabajos fuera del hogar también pueden ser objeto de la violencia de género. También hay mujeres que prefieren no involucrarse en trabajos tradicionalmente considerados masculinos en Kordofán del Norte porque ya tienen suficiente con las tareas que desempeñan. 

Sudán tiene un largo camino por recorrer en lo referente a garantizar la participación de las mujeres en las actividades económicas y en la promoción del trabajo digno.


Artículo traducido del inglés por la Voluntaria en línea de las Naciones Unidas Esperanza Escalona Reyes.

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