21 Noviembre 2011
"Mi visita a Baltistan fue increíble. Los alumnos y ciudadanos de esta región están llenos de esperanza y ambición para el futuro, pero necesitan apoyo técnico y recursos que les permitan alcanzar su visión de excelencia", explica Kate Anderson Simons, que colabora como voluntaria en línea con la Asociación GRACE de Pakistán desde el 2007. Como asesora educativa cuyo trabajo se enfoca en niños vulnerables afectados por la pobreza, los conflictos armados y la falta de oportunidades educativas, Kate tiene la esperanza de que "con una colaboración continua, GRACE, sus asociados y sus voluntarios conviertan esta visión en una realidad".
La voluntaria en línea Kate Anderson Simons asiste a un pequeño grupo de estudiantes a aprender las formas. (Khadim Hussain)

Skardu, Pakistán:La primera vez que contacté con la Asociación GRACE de Pakistán fue en el año 2007, a través del servicio Voluntariado en Línea del programa VNU. En ese momento GRACE necesitaba apoyo para la redacción de propuestas para su programa de desarrollo de la educación preescolar en Skardu, Baltistan. Esta oportunidad me permitió conocer la comunidad de Skardu y sus alrededores.

Cuando en 2008 el Director Ejecutivo Khadim Hussain me pidió que los visitara, me preocupé por la seguridad, ya que lo único que los medios de prensa estadounidenses reportaban de Pakistán eran episodios violentos. Sin embargo, gracias a gente como Khadim y a una investigación que hice cuando trabajaba en la Brookings Institution sobre la educación en Pakistán, empezó a emerger una imagen diferente.

Empecé a ver un país que valoraba mucho la educación y que necesitaba de recursos humanos para impulsarla en las comunidades. Aprendí que igual que en Estados Unidos, hay zonas menos seguras que otras. Un colega que había visitado Skardu me dijo que incluso estaría más segura allá que en muchas partes de mi ciudad, Washington, DC. Me di cuenta de que los medios de prensa pintaban una imagen inexacta de Pakistán y que mientras no tuvieran acceso a información verdadera, los estadounidenses seguirían creyendo en dichas inexactitudes.

En enero de 2011 empecé a planear mi viaje a Pakistán y Skardu. Al llegar al impresionante valle de Skardu, supe que este largo viaje había valido la pena. Me dispuse a integrarme a la cultura pakistaní vistiendo un shalwar kamiz y cubriendo mi cabeza con un dupatta, no por obligación sino por respeto a las costumbres locales, y con ello me gané el respeto de la gente que conocí.

Tenía una idea de la labor que GRACE venía realizando en Skardu porque había leído su boletín The Voice of Grassroots y había consultado su sitio web y su página de Facebook. Sin embargo, viendo a la gente y a su trabajo en el terreno me di cuenta de que había mucho más que contar en esta historia.

La Asociación GRACE desempeña un papel preponderante en la comunidad y sus líderes cuentan con un tremendo capital social y político en la región. Gracias a estas relaciones los proyectos se adecuan a las necesidades de la comunidad y se llevan a cabo satisfactoriamente.

Debido a mis estudios en desarrollo de la educación preescolar, el principal propósito de la visita era trabajar con los maestros y con la administración de la Escuela Pública GRACE de Skardu para brindarles capacitación. El primer día lo pasé observando a los maestros y descubrí que las relaciones con los alumnos y las de los alumnos entre sí eran muy fuertes. Los niños se sienten cómodos haciendo preguntas a los maestros, quienes a su vez muestran dedicación y disponibilidad a adoptar nuevas estrategias de trabajo.

Al día siguiente conduje un taller sobre experiencias enriquecedoras de aprendizaje. Hablamos sobre experiencias que incorporan diversos estilos de aprendizaje (viendo, oyendo, haciendo, tocando, moviéndose, etc.). Durante este taller, los maestros, el director de la Escuela Pública GRACE de Skardu y Khadim desarrollaron una visión de la educación primaria de alta calidad y discutimos los caminos para alcanzarla.

Luego planeamos una serie de actividades para grupos pequeños en la guardería y en las aulas preescolares (niños de tres a cinco años). Incorporamos materiales elaborados por los maestros, tales como tarjetas ilustradas y materiales reciclados, para aprender a contar, clasificar e identificar patrones.

El jueves pusimos en práctica las nuevas actividades y, aunque implicó mucho trabajo, los maestros notaron que los niños se mostraban muy interesados en aprender y que "aprendían mientras jugaban." El viernes nos dedicamos a organizar el aula y nos despedimos. Seguiré impartiendo entrenamientos vía Skype que serán proyectados en una pantalla en Skardu. Esto nos ayudará a mantenernos en contacto hasta que pueda visitarlos otra vez.

Esta experiencia me demostró que si construimos relaciones y maximizamos los recursos existentes en una comunidad, las colaboraciones entre ciudadanos ordinarios y comunidades de pocos recursos pueden tener un impacto significativo para ambas partes. En mi último día en Islamabad, Khadim y yo empezamos a pensar en formas de llevar este modelo de colaboración a otras organizaciones de base.

El resultado de nuestros esfuerzos fue el plan para fundar la Grassroots Global Foundation (www.grassrootsglobal.org), cuyo propósito  es empoderar a organizaciones de base como GRACE conectándolas con expertos, financiadores y ciudadanos ordinarios capaces de ayudarlas. También abogamos por las ONG indígenas, reconociendo que las relaciones profundas y los conocimientos comunitarios son vitales para el desarrollo de las zonas más remotas del mundo.

En general, mi visita a Baltistan fue increíble. Los alumnos y ciudadanos de esta región están llenos de esperanza y ambición para el futuro, pero necesitan apoyo técnico y recursos que les permitan alcanzar su visión de excelencia. Tengo la esperanza de que con una colaboración continua, GRACE, sus asociados y sus voluntarios conviertan esta visión en una realidad.

 

Por Kate Anderson Simons, voluntaria en línea