Empoderar a las mujeres de Malawi en todas sus facetas

13 marzo 2017
Andrea Medaas
Desde marzo de 2016, Andrea Medaas, natural de Noruega, está trabajando como Joven Voluntaria de la ONU en la Oficina Nacional de ONU Mujeres en Lilongwe, Malawi, destinada a la unidad programática de empoderamiento económico de las mujeres. Allí, ella y sus colegas trabajan para conseguir la meta final de garantizar que las mujeres de Malawi se empoderen económicamente y que se beneficien del desarrollo.
La Voluntaria de la ONU Andrea Medaas (de Noruega) y una mujer perteneciente a la comunidad Phaie del Área de Planificación de Extensión de Chinguluwe repasan las tareas agrícolas tradicionales divididas por género, durante una visita de seguimiento y evaluación al distrito de Salima, en la zona centro de Malawi. (Emma Gausi / Programa VNU Malawi, 2016)

En su posición, trabaja en diferentes proyectos centrados en el empoderamiento de las mujeres en todas sus facetas. Una semana puede estar sobre el terreno monitorizando una formación en negocios e iniciativa empresarial para miembros del grupo productivo, y la siguiente puede estar representando a su equipo programático en una formación sobre Género y Cambio Climático para miembros del parlamento. Una cosa es segura: siempre hay algo que hacer.

Uno de los proyectos en los que trabaja más intensamente promueve los Principios para el empoderamiento de las mujeres (PEM). Con socios y entidades del sector privado, Andrea promueve el empoderamiento de las mujeres en el lugar de trabajo, en el mercado y en la comunidad, mediante la aplicación de los PEM.

“Cuando las empresas firman los PEM, trabajamos con ellas para garantizar que la igualdad de género sea una prioridad en su manera de hacer negocios”, dice Andrea, “no solo porque es lo correcto, sino también porque la inclusión de las mujeres en el sector privado tiene sentido desde el punto de vista financiero y reporta beneficios económicos.”

“Hemos lanzado los PEM en todas las regiones y nueve empresas han firmado y se han convertido en defensoras de los PEM en el sector privado de Malawi”, añade satisfecha.

A Andrea le gusta salir del despacho y conocer a los beneficiarios que están viendo cambios y mejoras en sus medios de subsistencia y en su futuro, a través de los proyectos que ONU Mujeres está implementando.

“Una de las conversaciones más memorables que he tenido en Malawi ha sido con una mujer llamada Loveness Moses, de 73 años y madre de ocho hijos, que es beneficiaria del apoyo brindado por los responsables de extensión formados por ONU Mujeres”, recuerda Andrea. Este apoyo hizo posible que la Sra. Moses asistiera a clases de alfabetización para adultos, y a la edad de 73 años aprendiera a leer y escribir. “Desde ese punto de partida, se ha empoderado hasta convertirse en una líder de los agricultores de su comunidad, donde ahora es una defensora de la igualdad de género en el ámbito doméstico, y una promotora de la educación”, dice Andrea.

Espero continuar defendiendo los derechos de las mujeres y de las niñas en mi trabajo futuro y recordar, en todos mis proyectos, que no se debería dejar atrás a nadie en la búsqueda de un mundo más justo, equitativo y mejor.

Para Andrea, esta beneficiaria le sirve de inspiración personal: un recordatorio de que nunca es demasiado tarde para aprender y de que el empoderamiento tiene un efecto multiplicador. “Tiene el potencial de transformar no solo una vida, sino la de generaciones futuras”, dice la Voluntaria de la ONU. “Mujeres como [la Señora Moses] me sirven de motivación para dedicar mi tiempo, energía y esfuerzos a la tarea imperativa y crucial de trabajar por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.”

Andrea dice que mientras crecía, su familia vivió en diferentes lugares, desde Noruega al Reino Unido, los Estados Unidos y Rusia. “El voluntariado siempre me ha atraído, sobre todo a nivel comunitario, y porque sobre todo y ante todo me considero a mí misma una ciudadana global: mi comunidad es el mundo entero”, dice Andrea, y añade que “por esa razón tiene sentido para mí ser Voluntaria de la ONU. Contribuir a un mandato de paz y desarrollo sostenible siempre me ha atraído.” Andrea atribuye “al privilegio” de vivir muchos años en Noruega, un país con uno de los índices más altos de igualdad de género del mundo, el hecho de que este tema haya ejercido una influencia indeleble en su perspectiva.

“Sin igualdad de género en todas partes, y para todas las personas, no podremos conseguir los objetivos de paz, desarrollo sostenible y seguridad para la humanidad”, dice. “Me siento bien al trabajar por algo que creo que está contribuyendo a un bien común, algo mucho más grande que una misma. El consejo que doy a las personas que se plantean ser voluntarios es que dejen de esperar, que dejen de pensar que no se puede hacer nada para abordar los inmensos desafíos que la humanidad afronta en estos momentos. Salid y sed proactivos. Si no lo hacéis vosotros... ¿quién lo hará? Si no lo hacéis ahora... ¿cuándo se hará?”


Actualmente hay 30 Voluntarios de la ONU destinados en Malawi. Trabajan con cinco agencias diferentes de la ONU: UNICEF, ONU Mujeres, PNUD, ACNUR y ONUSIDA, en una variada gama de responsabilidades.


Artículo traducido del inglés por la Voluntaria en línea de las Naciones Unidas Esperanza Escalona Reyes.