Hacia otros horizontes: Voluntarios ONU construyen puentes entre las comunidades locales en la República Democrática del Congo

18 septiembre 2017
Simone Beccaria
La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO) fue establecida en 2010 por el Consejo de Seguridad para adaptarse a la nueva fase en la que había entrado el país. La Misión que cuenta con un fuerte componente militar, protege a los civiles, al personal humanitario y a los defensores de los derechos humanos que se enfrentan a una amenaza inminente de violencia física mientras realizan su labor de apoyo a la estabilización y la paz. Los voluntarios de las Naciones Unidas constituyen un importante componente civil de la Misión y representan más de un tercio del personal internacional que presta servicio en el país.
UNV DRC MONUSCO
Yohann Bouvier (Francia), que presta servicio en el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF) como Oficial de Supervisión y Evaluación del programa de Jóvenes Voluntarios de las Naciones Unidas (a la derecha), y Rory Collins (Irlanda), voluntario de las Naciones Unidas que presta servicio como desarrollador de software en la Oficina de Apoyo al programa VNU (escribiendo en el encerado) enseñan inglés a los residentes en el marco de una iniciativa de voluntariado. (Warnet/Programa VNU, 2017)

Los voluntarios de las Naciones Unidas representan más de un tercio del personal internacional de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO). A pesar de este importante componente civil del personal, la Misión sigue siendo una operación de mantenimiento de la paz altamente militarizada. En 2013, frente a las recurrentes oleadas de violencia registradas en el este del país y en toda la región de los Grandes Lagos que amenazan la estabilidad y el desarrollo en general de la República Democrática del Congo, el Consejo de Seguridad aprobó la creación de una “Brigada de Intervención” especializada, con arreglo al Capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas. Ante la intensificación del conflicto y la urgente necesidad de actividades de consolidación de la paz, el componente civil de la Misión resultó aún más esencial para la búsqueda de una paz duradera en la República Democrática del Congo.

Actualmente, los Voluntarios de las Naciones Unidas operan en más de 20 localidades en la República Democrática del Congo, algunos de ellos muy complejos y remotos. Teniendo en cuenta los constantes desafíos, el entusiasmo y la motivación de los voluntarios es fundamental para mantener una visión más humana en las operaciones de mantenimiento de la paz. A nivel individual, estos voluntarios de diversas procedencias representan una gran diversidad de competencias e intereses y cubren prácticamente todos los grupos funcionales de la MONUSCO. En un entorno tan volátil, los Voluntarios de las Naciones Unidas prestan un rostro civil a la Misión, permitiendo una interacción indispensable con la sociedad civil local en todo el país, brindándole así fuerza y apoyo.

Estoy impresionado por su disposición y determinación [de los Voluntarios de las Naciones Unidas] de ayudar a las poblaciones locales, a pesar de las difíciles condiciones de vida y de trabajo. Realmente representan la esencia y el espíritu de la Organización y deseo expresar mi apreciación a cada uno de ellos por su valiosa contribución a nuestra labor en la República Democrática del Congo. —Así se expresaba Maman Sambo Sidikou, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo

Aunque los efectos más visibles de los Voluntarios de las Naciones Unidas se generan en los ámbitos asociados a sus tareas, en las que estos coordinan actividades diversas, como obras de infraestructura, investigaciones sobre violaciones de los derechos humanos, registro de votantes, gestión de operaciones aéreas y conducción de convoyes a través de las fronteras, también realizan asignaciones con un gran aporte emocional, como la prestación de apoyo a miembros desmovilizados de grupos armados. Es evidente que, sobre el terreno, los Voluntarios de las Naciones Unidas no solo contribuyen a los objetivos de la Misión, sino que también contribuyen a la vida de las comunidades locales, donde prestan servicio en pequeños proyectos de voluntariado, con gestos e iniciativas que muy a menudo pasan desapercibidos. 

“Si bien sigue resultando muy difícil comprender y medir los efectos significativos de la labor de estos voluntarios sobre el terreno, e informar sobre los mismos, es increíble pensar en el papel que tanto ellos como el equipo del programa de Voluntarios de las Naciones Unidas desempeñan para hacer posibles dichas contribuciones,” dice Simone Beccaria, Administradora del programa VNU en la República Democrática del Congo.

Su dedicación no se limita a la labor dentro de las Naciones Unidas, sino que actúan como un puente entre la Organización y la población, reduciendo las limitaciones y reforzando los vínculos, en un entorno más informal. Ya sea enseñando inglés a los escolares durante el período de vacaciones, enseñando a las mujeres nociones básicas de aritmética y alfabetización o acompañando a los niños huérfanos y jugando con ellos, los Voluntarios de las Naciones Unidas transmiten el mensaje de paz firmemente. Y todo esto lo hacen pese a las difíciles condiciones de trabajo, las preocupaciones personales y de seguridad, y la fatiga que produce el trabajo en entornos tan complicados.

Con el apoyo de mis colegas Voluntarios de las Naciones Unidas, emprendí un proyecto para mejorar el sistema de saneamiento de la ciudad en colaboración con la asociación local Corps des Jeunes Volontaires de la RDC. A través de estas actividades, la comunidad es cada vez más consciente del papel que puede y debe desempeñar en la protección de su entorno" —Salimata Traoré (Côte d'Ivoire), Oficial de Derechos Humanos del programa de Voluntarios de las Naciones Unidas en Kisangani.

El desafío consiste en aprovechar estos elementos y promover el reconocimiento generalizado del valor que aportan los voluntarios de las Naciones Unidas, que a veces resulta muy difícil de medir pero que tiene claras consecuencias positivas sobre el terreno y sobre todo en las vidas de aquellos a los que prestan sus servicios.


Artículo traducido del inglés por la Voluntaria en línea ONU Luisa Merchán.