Historia de desarme, desmovilización y reintegración con final feliz

24 septiembre 2012
Prince Isaiah, Voluntario de las Naciones Unidas de Liberia y oficial de Sistemas de Gestión, recopila datos sobre la reinserción de la población para la Unidad de prevención y recuperación de crisis del programa DDR del PNUD en Sudán del Sur. Para él, hallar historias de éxito es una de las mejores partes de su trabajo.
Aisha Yahiya, excombatiente, ha montado con éxito un pequeño negocio en Wau, Sudán del Sur, gracias al asesoramiento y formación para la reinserción llevado a cabo por el programa de Desarme, Desmovilización y Reinserción y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). (Foto: Prince Isaiah/Programa VNU, 2012)

Wau, Sudán del Sur : A todos nos gustan las historias con final feliz, especialmente a la gente que trabaja en los programas de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR) de excombatientes y mujeres asociadas a fuerzas y grupos armados (WAAF por sus siglas en inglés).

Como oficial de Sistemas de Gestión, Prince Isaiah, Voluntario de las Naciones Unidas de Liberia, recopila datos sobre la reinserción de la población para la Unidad de prevención y recuperación de crisis del programa DDR del PNUD en Sudán del Sur. Para él, hallar historias de éxito es una de las mejores partes de su trabajo.

“Diseñé una base de datos para supervisar y evaluar la reinserción de excombatientes y mujeres asociadas a fuerzas armadas y a grupos armados (WAAF) desde el momento en que firmamos el Acuerdo de Paz Global (APG)”, afirmó el voluntario. “Entre otros, en la base de datos se registra el control de excombatientes y WAAF a quienes se han proporcionado métodos de subsistencia y, posteriormente, se hace el seguimiento de la evolución de sus esfuerzos en negocios y agricultura.” La base de datos también supervisa y evalúa las distintas opciones de medios de subsistencia por los que optaron una vez reinsertados en la sociedad.

Isaiah ha encontrado historias gratificantes como la de Aisha Yahiya, una excombatiente, madre de nueve hijos, que volvió a Wau tras la desmovilización en Juba en 2009. Tras perder a su marido, Aisha se unió al Ejército Popular de Liberación de Sudán en 2004 y la enviaron a servir en Kubri Arbein, uno de los campos militares en el condado de Juba. Tras firmarse el APG, volvió a Mangala, donde entró en el programa DDR.

Una vez desmovilizada, Aisha regresó a Bahar el Ghazal Occidental y, durante el asesoramiento  para su reinserción, eligió formarse para abrir un pequeño negocio. La formación, al final de la cual obtuvo un certificado, incluyó la gestión de pequeños negocios, alfabetización, nociones de cálculo y desarrollo de habilidades sociales.

En enero de 2011, con su formación ya concluida, Aisha recibió un kit de asistencia a la iniciación de pequeños negocios a través de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Inició el negocio vendiendo en su quiosco algunos productos básicos como el carbón vegetal, manteca de cacao, sopa, azúcar, sal, té y velas.

“Su negocio se ha ido ampliando hasta el punto en que ya puede obtener un beneficio semanal”, relata felizmente el voluntario.

Aisha también ha emprendido un negocio suplementario en el que prepara y vende té y galletas a excombatientes que asisten a la formación de reinserción llevada a cabo por la OIM. Ahora divide su tiempo entre la venta de té por la mañana y el pequeño quiosco por la tarde.

“Gracias al apoyo que ha recibido del programa DDR, Aisha puede permitirse ahora pagar la escuela de sus hijos, tener una comida diaria y construir una casa para ella y otra para su madre. Ahora ayuda a aquellos parientes a los que acudió cuando volvió a Wau tras la desmovilización” afirma Isaiah. “Me contó que la ayuda del programa DDR le ha allanado el camino y que espera poder continuar con su negocio.”

Aisha explicó que su único problema es que aún no posee ningún terreno donde pueda construir su casa. Actualmente vive con su madre pero espera que, como excombatiente, la comisión DDR de Sudán del Sur le pueda suministrar tierras para poder construirla.

A pesar de este reto, Prince Isaiah cuenta que Aisha planea levantar una pequeña tienda para vender sus productos. “Me aseguró que disponía del dinero para ello y que ya ha apartado doce láminas de metal para su construcción” afirmó el Voluntario de las Naciones Unidas.

Sea como fuere, Prince está seguro de que en el horizonte de Aisha se vislumbra un final feliz.