"Somos los ojos de las personas que no quieren ver"

17 octubre 2017
Día Internacional de los Voluntarios 2017
Alejandro Porro es un voluntario italiano de SOS MEDITERRANE, una ONG que desde el 2015 rescata migrantes a bordo del barco Aquarius. En una descripción impactante, Alessandro comparte su experiencia como salvador ayudando a salvar vidas en el mar.
Alessandro PorroAlessandro Porro, volontaire sur le bateau Aquarius (2017).
Alessandro Porro, Voluntario en el barco Aquarius (2017).
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El 15 de agosto, el Aquarius recogió a 112 personas rescatadas por la Estación de la Ayuda al Migrante por Mar (MOAS), otra ONG que trabaja en el Mediterráneo. Estas 112 personas fueron embutidas en una sola barca inflable, tal y como recuerda Alessandro. Entre ellos, había mujeres, niños y personas heridas, la mayoría de ellos eran hombres jóvenes.


“Yo también soy un migrante, dejé Piamonte por la región de Umbría y después por Toscana por amor y después por trabajo. Estuve unos años disfrutando de mi vida en Europa, tanto de estudiante como de trabajador estacional. He pasado la mayor parte de mi vida trabajando a bordo de ambulancias de la Cruz Roja, primero como voluntario y luego como miembro del equipo. Soy un salvavidas, eso es lo que se me da bien. No es tanto sobre valor, sino sobre entrenamiento y practica”, explica Alessandro.


Cuando se unió a SOS MEDITERRANEE en 2016, Alessandro pasó las primeras seis semanas en el mar cerca de Trípoli en aguas internacionales. Entonces, el equipo estaba compuesto por 30 tripulantes, - los miembros del equipo marítimo, los equipos médicos y de búsqueda y salvación. Durante esta misión, más de 1.400 personas fueron salvadas y llevadas sanas y salvas de vuelta a Italia.


Para Alessandro, los ciudadanos europeos son los ojos de Europa, pero éstos no quieren ver. “Se nos tachó de ‘humanitarios extremistas’, pero ser un trabajador humanitario no es una elección, no es una profesión ni un cargo”. El término extremista es una exageración para Alessandro. “Nosotros y otras ONG somos técnicos del rescate”.


Cuando están en el mar, los rescatadores salvan vidas y coleccionan historias. A veces, encuentran cadáveres (3 de agosto de 2017), a veces incluso bebes que todavía llevan el cordón umbilical (11 de julio de 2017). Tan pronto como se sienten a salvo, los supervivientes se abren a cerca de su viaje, de las poderosas redes de traficantes que les han traído y revendido; hablan de las prisiones legales e ilegales en Libia, secuestros y violencia. Como Alessandro explica; algunos migrantes son tomados prisioneros y forzados a trabajar. Una vez que han pagado el primer rescate, son revendidos a traficantes. Encontrar el camino hacia el mar les cuesta un segundo rescate. El equipo de SOS Mediterranee ha visto a hombres con balas en el abdomen, marcas de látigo en las espaldas y quemaduras en la piel.


Alessandro descubrió que el Aquarius es una «Universidad de rescate autogestionada» compuesta por médicos, enfermeras, buceadores, bomberos y marinos que solo se esfuerzan por perfeccionar sus técnicas de rescate, con cronómetro en sus manos. Se requieren nueve segundos para llevar a una persona con un ataque al corazón del mar a la clínica. En el barco, incluso los periodistas dejan de lado sus cámaras para ayudar. Se pueden ver voluntarios de toda Europa, los EE. UU. y Australia trabajando junto con el equipo médico de Médicos Sin Fronteras. “Todos ellos permanecen tranquilos, pragmáticos y discretos. Ninguno de ellos es un héroe, solamente son meticulosos”, explica Alessandro.


A veces hay un silencio surrealista cuando el equipo se acerca a un barco en peligro, con 400 ojos mirándonos en silencio. Los migrantes no saben si este encuentro significará la salvación o una vuelta al infierno. La persona a cargo de romper este silencio es el mediador cultural. Lo único que hay que decir es: “ahora estás a salvo”.


Los chalecos salvavidas se distribuyen primero, luego las personas son llevadas docenas por docenas al Aquarius. Se dan kits con agua, comida, mantas y ropa limpia. Los casos urgentes, a menudo son resultado de violencia física, se llevan inmediatamente a la clínica. Todos duermen en la terraza y, después de unos días, la gente comienza a recuperar la fuerza. Tan pronto como aparece la costa italiana, la gente comienza a bailar y cantar con la alegría de los sobrevivientes de naufragios.


En el Aquarius, Alessandro y otros miembros de la tripulación saben que quizás ellos no sean la solución para un problema que es mucho más grande que ellos mismos. "Somos una solución temporal que llena el vacío por la ausencia de un plan de rescate marítimo europeo desde la suspensión de las operaciones de Mare Nostrum de la marina nacional italiana”. Esta solución temporal es aún un medio crucial para salvar vidas y marca una verdadera diferencia.


“En diez años, cuando miremos hacia atrás a estos eventos, podré decir que estaba en el lado correcto de la Historia”, concluye Alessandro.


Esta historia fue publicada originalmente el 29 de agosto de 2017 (texto original: Alessandro Porro).


Este fragmento es parte de la campaña del Día Internacional de los Voluntarios 2017.



Artículo traducido del inglés por la Voluntaria en línea de la ONU Ana Lainez.