Mejorar los medios de vida y el nivel nutricional con la FAO en Sudán Oriental

16 junio 2017
Estado de Kassala, Sudán Oriental
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se centra de manera estratégica en los aspectos del Proyecto Conjunto de Resiliencia en Sudán Oriental relacionados con los medios de vida, para así aumentar la resiliencia de comunidades vulnerables y familias ayudándolas a desarrollar estrategias de medios de vida que sean medioambiental y económicamente sostenibles, socialmente aceptadas y técnicamente sólidas para que las mejoras en seguridad alimentaria y nutrición perduren en el tiempo.
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Firoj Ahmed (Bangladesh), Voluntario de las Naciones Unidas y Responsable de Seguimiento y Evaluación, habla con los líderes de la aldea en North Delta, Sudán. (Programa VNU, 2016)

Décadas de sequía, inundaciones y afluencia de inmigrantes, así como la guerra y los desplazados, han hecho que las personas que viven aquí hayan tenido que superar retos considerables. Alrededor del 67% de los niños menores de dos años padecen problemas de crecimiento; la cifra más alta del país. Pero hasta llegar a esto, 245 de cada 100.000 nacidos mueren; es la segunda cifra más alta del país en mortalidad infantil.


Aunque la guerra terminó en 2006, la inestabilidad agrícola y rural en la región del estado de Kassala se ha mantenido. La sequía de los últimos años ha tenido como consecuencia un descenso de las zonas aptas para el pastoreo y la agricultura. Las personas que viven en estas zonas han hecho frente a una crisis de seguridad alimentaria, a condiciones precarias para criar el ganado, y al aumento de los períodos de escasez de agua.


Desde 2014, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) han estado trabajando para mejorar la situación a través del Proyecto Conjunto de Resiliencia. Para respaldar este proyecto, el programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU) ha enviado con la FAO a un Voluntario de la ONU como Responsable de Seguimiento y Evaluación, y con UNICEF a dos Voluntarios de la ONU nacionales como Responsables de Seguimiento, Evaluación y Comunicación para el Desarrollo.


La estrategia general del proyecto es trabajar con las comunidades mediante un enfoque participativo para identificar los efectos de la sequía y las inundaciones en sus medios de vida y su nivel nutricional, y aumentar la resiliencia frente a estos factores en cuatro comunidades en concreto: Aroma, Hammashkoreb, North Delta y Telkok. Estas regiones padecen los peores niveles de malnutrición del estado, una alta mortalidad materna, conflictos civiles, cambio climático y disminución de los recursos naturales, y como resultado se produce un continuo aumento de la pobreza y se ha agravado sobre todo la situación nutricional y de salud de las mujeres y niños de estas comunidades.


El proyecto se está llevando a cabo mediante planes de acción por comunidades para reforzar la resiliencia ante inundaciones y sequías (dirigido por el PMA); ampliar el acceso a servicios para la nutrición y la salud infantil y maternal, aumentar la disponibilidad de agua potable mejorada e instalaciones de saneamiento (dirigido por UNICEF); así como aumentar la resiliencia de los medios de vida ante las adversidades que tienen impacto en la agricultura, la comida, la nutrición y la sostenibilidad económica (dirigido por la FAO).


El Voluntario de las Naciones Unidas Firoj Ahmed (Bangladesh) está destinado en la oficina de la FAO de Jartum y ha llevado a cabo un amplio trabajo sobre el terreno. Al hablar de su experiencia, comenta:


“Como Responsable de Seguimiento y Evaluación del Proyecto Conjunto de Resiliencia, me dedico a supervisar y preparar estudios de manera conjunta. Para ello reviso los marcos lógicos del proyecto; compruebo los cuestionarios anuales relacionando determinadas preguntas con los indicadores correspondientes; superviso sobre el terreno a los equipos de estudio; y analizo los datos de los estudios para preparar los informes de evaluación.”


“Cuando llegamos a las aldeas no podemos entrar a menos que nos inviten. Se trata de un proceso complicado en el que tenemos que pedirles permiso a los líderes de las aldeas para empezar a ayudarles. A veces se necesita mucho tiempo hasta que el proceso da fruto. Pero cuando ocurre, es increíble.”


“Uno de los momentos más preciados para mí fue cuando el líder de una aldea me regaló su turbante. Fue el 27 de diciembre de 2015 y habíamos llegado a Hangola, en la región de North Delta. Habíamos ido a hablar con las personas de la comunidad para conocer más detalles sobre lo que estaba ocurriendo y sus experiencias. Cuando saludamos al líder en la entrada de la aldea, me dio su «Amamah» (un turbante hecho de tela). Los aldeanos me lo colocaron alrededor de la cabeza. Le di las gracias y comenzamos nuestra misión de ayudar juntos a su gente.


“Cuando regresé un año más tarde, me vi haciendo dibujos en la tierra para los niños de esa misma aldea. Me rodearon como si fuera el flautista de Hammelín. La sensación fue increíble. El acto fue muy simple, pero nos unió en muchos sentidos. Para aquellos a los que ayudamos, marca la diferencia. Estos lazos y estas amistades son muy importantes para asegurar que todo esto continúe.”


“Recuerdo que en diciembre de 2016 recorrí cientos de kilómetros cada día con el equipo de revisión anual del Proyecto Conjunto de Resiliencia. Llegamos a los confines de la tierra atravesando campos de cultivo y terrenos abruptos; lugares por donde normalmente nadie se plantearía pasar. Ha sido una experiencia inolvidable en la que he llegado a entender más sobre la zona y las personas a las que ayudaba.”


Como Voluntario de las Naciones Unidas, esta experiencia ha sido increíble. Nuestra labor continuará para ayudar a más de 266.614 personas que tienen auténticos problemas con las sequías y las inundaciones. He trabajado con diferentes tipos de personas y grupos y he creado vínculos con personas con las que nunca imaginé conectar.


“Mi mensaje es que estrechar lazos es muy importante. Es genial ayudar a las personas, pero llegar a conocer a los que ayudas… es algo único.”



Artículo traducido del inglés por la Voluntaria en línea ONU Milvia Marrero.

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